sábado, 2 de diciembre de 2017

DE EXPLORACIÓN HACIA LA CONDORERA

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La Condorera es una pequeña sierra que hay en el camino de AWASI a Cerro Castillo que está, básicamente, en el medio de la pampa (las llanuras). Se puede ir siguiendo el trazado de la carretera, unos 20 km, o se puede ir en linea recta atravesando ríos, humedales, llanuras, saltando alambradas… que son 7 km.





Nosotros optamos por la segunda opción. Salimos más o menos pronto del campamento, que estaba muy tranquilo ya que la noche anterior habíamos celebrado Halloween.




Seguimos la carretera hasta que nos cansamos y entonces la aventura empezó. Nos metimos en los terrenos de pastoreo y empezamos a seguir los senderos de guanacos. En frente teníamos La Condorera, así que en principio no había pérdida.




Tuvimos que saltar algún que otro riachuelo que había formado cañones fangosos después de las inundaciones de los últimos días, mojarnos los pies en zonas empantanadas y rascarnos las piernas con los arbustos del lugar (suerte de las polainas).




Antes de venir nos habían dicho que la Patagonia era salvaje, pero claro nosotros veníamos de las Montañas Rocosas de Canadá… pero realmente la Patagonia es diferente. Aquí no hay nadie. Caminamos casi 7 horas y no vimos a nadie, no escuchamos ningún coche, ni campanitas anti osos… nada de nada. 



Y estuvimos tanto rato dando vueltas que vimos animales: vimos ñandúes, los avestruces locales, que son bastante asustadizos y corren que se las pelan, y vimos también a unos cuantos caranchos o aguiluchos.




Tuvimos una suerte tremenda ya que, cuando estábamos observando a un grupo de unos diez cóndores, por el rabillo del ojo vimos a dos armadillos haciendo una carrera. Uno de ellos, al vernos, debió asustarse y empezó a escarbar en el suelo para esconderse. Los armadillos están en peligro de extinción, lo cual no es sorprendente ya que el susodicho armadillo tardó casi 10 minutos en conseguir algo remotamente parecido a un escondite mientras nosotros intentábamos escondernos de él. Pero claro, estábamos a escasos 5 metros del animal, así que le hicimos unas cuantas fotos.




Proseguimos la excursión saltando de rebaño de guanacos en rebaño de guanacos. El guanaco es un animal de la familia de los camellos, como las llamas o las alpacas, que debe basar su supervivencia en la suerte porque no son nada listos. Todavía no sabemos si al enfadarse te escupen, pero todo se andará.




Llegamos hasta la cima de la condorera y nos tomamos los bocadillos. Entre bocado y bocado escuchamos un sonido como el de las velas de un barco al inflarse y el aire se movió encima de nuestras cabezas; un cóndor nos acababa de sobrevolar. 



Menudo bicho. El cóndor es el ave rapaz más grande del mundo, pudiendo alcanzar una envergadura de 3,3 m, sólo superado por el Albatros Errante que vimos en Nueza Zelanda. Durante el camino hacia la condorera habíamos visto varias reuniones de cóndores en las alturas, pero este cóndor pasó realmente cerca.



Después de comer bajamos y volvimos a la pampa, volviendo por un camino diferente, algo más hacia el este.



Y nos encontramos a un zorro gris de la Patagonia que se avino a posar para nosotros. Qué simpático. Al final, 16 km después de empezar y después de casi 7 horas, llegamos de vuelta al campamento.



Durante toda la excursión tuvimos a las Torres del Paine en la distancia, ya tenemos ganas de ir a visitarlas.

LA PELEA DEL SOL Y LA LUNA 1: EL HAIN (mito Selk’nam)

Hace mucho tiempo el Sol (Krren) y la Luna (Krah) vivían en la tierra de los Onas (Selk’nam) que eran una sociedad matriarcal en la que las mujeres dominaban absolutamente sobre los hombres, a los que trataban como a sirvientes, obligándoles a realizar las tareas más humillantes. En determinadas ocasiones las mujeres, dirigidas por la Luna, se reunían bajo un toldo para realizar una ceremonia secreta y estrictamente prohibida a los hombres llamada “hain”: era una fiesta en la que celebraban el paso de niñas a mujeres. En la choza se disfrazaban de espíritus utilizando arcilla roja y blanca y cubriéndose con plumas. Gritaban y reían, cosa que atemorizaba a los hombres y confirmaba el poder de las mujeres sobre ellos. Un día, tres hombres curiosos espiaron a las mujeres dentro de la choza y se dieron cuenta de que los temidos espíritus, fuente del poder femenino, eran en realidad sus propias mujeres disfrazadas. Llenos de rabia llamaron al resto de los hombres, que acudieron a la choza con palos y piedras; apalearon y mataron a todas las mujeres. Krah, la Luna, apagó el fuego sagrado e intentó organizar la defensa pero Krren, el Sol, enfurecido por el engaño la golpeó en la cara y la arrojó a las brasas. Sólo las niñas que todavía no habían alcanzado la edad del Hain sobrevivieron a la masacre. Desde ese momento Krren y los hombres establecieron que el Hain sería una ceremonia sólo para hombres y sometieron a las mujeres, ya sin la protección de Krah, convirtiéndose en una sociedad patriarcal. La Luna, la única superviviente, se arrojó al mar y huyó hasta el horizonte desde donde se alzó hacia el cielo. El Sol, burlándose de los moretones y quemaduras de su cara, empezó a perseguirla pero nunca podrá alcanzarla.


Enrique & Marina
English version

EXPLORING CONDOR’S TERRITORY



There’s a little range called the “Condorera” on the right of the road that takes you to Awasi from Cerro Castillo. It’s literally a line of hills that stand up the pampa. From our camp, it can be reached using the road which zig zags for about 20 kms or following a straight line across rivers, wetlands, prairies and over fences of only 7 km. 



We don’t have a vehicle here, so the second option it was. We left in the morning of a quiet day after a Halloween party. 




We followed the driveway for a while until it started turning too far from the direction we wanted. Soon after we were in the middle of the prairies where horses and guanacos graze. The target was just in front of us so the way was clear




We had to cross a few streams and a few muddy gullies formed after the floods, walk on swamping wetlands and deal with the scratching low bushes. Luckily we were wearing our gaiters and our legs are still intact. 




They say Patagonia is wild but coming from the Canadian Rockies we were a bit skeptical. Well, Patagonia is definitively different and wilder. Here there’s absolutely no one. We walked over 7 hours and we didn’t see a single soul, didn’t hear a vehicle or a radio, nothing. 



We wandered long enough to see all sorts of animals like the nervous nyandus (some sort of native ostrich) or the shameless caranchos (a type of local eagle). 




Also, while we were observing a group elegant condors flying over us, we spotted with the corner of the eye a few armadillos racing around us. One of the them got scared and started digging a hole to hide in. Another one kept running in circles around us. These animals are endangered which really isn’t surprising considering that the one digging the hole took about 10 minutes to hide and we spent about 9,5 of them standing at just about 5 m far from him. The other one kept running around us. Anyway, luckily for us and for them we were only interested in taking pictures of them.  




We carried on our walk through one pack of guanacos to another. These animals belong to the family of the camel like lamas and alpacas and reason for their survival must be completely based on their good luck and quantity because they’re anything but clever. We’re not sure if they also spit on you when they get angry, but we’ll eventually find out and tell you.  




We reached the top of the first Condorera and had our lunch there. While we were eating our ayuyas we heard the same noise sails make when the wind blows in the middle of the ocean. That was a condor flying right over our defenceless heads. 



What a massive creature. They are the biggest birds of pray on Earth reaching up to 3,3 m of wingspan, length only beaten by the Wandering Albatros that we saw in New Zealand. We’ve seen many condors so far but that guy was flying really really close to us. 



After our deserved snack we got back down to the pampa following a different path a bit more east that went past a little lagoon. 



On the way we saw a grey Patagonian fox who kindly modelled for Enrique way better than I do. Such a cute animal. Finally, after 16 km and 7 hours later we made it back to the camp. 



The could see the Torres all the time, we can’t wait to get a bit closer! 

THE FIGHT BETWEEN THE SUN AND THE MOON: THE HAIN CEREMONY (Selk’nam Myth)

A long time ago, the Sun (Krren) and the Moon (Krah) lived in the land of the Onas (Selk’nam). They were a matriarcal society. The women had absolute power over the tribe and men were treated as servants and forced to do the most degrading tasks. In some particular occasions the  Moon would call the women of the tribe to a secret ceremony strictly forbidden to men named “hain”. “Hain” was a party to celebrate when girls turned into women. In a tent, they got dressed up as spirits covering their bodies with red and white clay and feathers. Then, they would laugh, shout and scare the men reinforcing the power women had over the opposite sex. 

One day, three curious men sneaked into the tent to realise that what they though were powerful spirits were actually women dressed up. Blind of anger, they called the rest of the men of the tribe to come to the tent armed with sticks and stones and slaughtered all the women. Krah, the Moon,  extinguished the sacred fire and tried to organise their defense but Krren, the Sun, also mad about their cheating, hit the Moon in her face and made her fall on the embers. 

Only the little girls who hadn’t have their Hain survived the masacre. After the incident, Kreen and the men stablished that the Hain was going to be exclusively for them and women would be under men’s complete control, since they no longer count on Krah’s protection. In this way, the Selk’nam became a patriarcal society.

The Moon, the only adult women surviving, jumped into the sea, ran away to the horizon and then up the sky. The Sun still laughs at her bruises and burnts and keeps chasing her but he will never be able to reach her. 

Enrique & Marina

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