viernes, 17 de noviembre de 2017

ASCENSIÓN A LA SIERRA DOROTEA (600 m)

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El esquema de trabajo que seguimos en AWASI Patagonia es de 11 x 4, es decir, trabajamos 11 días seguidos y luego tenemos 4 días libres. Es lo que aquí se llama estar de rol. Y cuando se está de rol hay dos opciones: quedarse en el campamento de AWASI o bajar a Puerto Natales. En el primer rol que tuvimos Marina se quedó trabajando, es lo que tiene ser la jefa, y yo decidí quedarme en el campamento. 





Pero en nuestro segundo rol, esta vez Marina también lo disfrutó después de trabajar casi 30 días seguidos, bajamos hasta Puerto Natales, la segundo ciudad en importancia y población de la Patagonia Chilena.

En Puerto Natales teníamos, en realidad, un montón de cosas que hacer pero cuatro días dan para mucho. 



Así que además de entrar en contacto con el famoso viento patagónico ascendimos hasta la cima de la Sierra Dorotea. 

Mirando hacia el norte desde Puerto Natales se ve una sierra un poco como la de Collserola en Barcelona. El pico más alto se eleva 600 m. De tanto verla que empezamos a pensar en subir y mirar el paisaje desde la cima.



Cuando se buscan actividades para hacer en Puerto Natales siempre se encuentra lo mismo: la cueva del Milodón, que ya veremos si vamos o no, o un montón de cosas relacionadas con el parque de las Torres del Paine. Al final, bien escondidito, encontramos el nombre de la Sierra, Dorotea, y vimos que era posible subir.



Salimos de Puerto Natales y caminamos por la carretera de Punta Arenas durante 5 km, hasta llegar a la portería de acceso, que es una casa privada. Habíamos leído que los dueños de la casa cobran 5 Lucas (5 mil pesos chilenos) por persona por cruzar sus propiedades para subir al cerro, pero cuando llegamos nosotros no había nadie.



Empezamos a subir y al poco rato nos cruzamos con una pareja que bajaba. Lo primero que nos dijeron: “Ui cabros, les queda harto para llegar”. En lugar de responder con un simpatiquísimo “y a ti quién te ha preguntado, weona culeada” sonreímos y nos hicimos pasar por extranjeros, que en el fondo lo somos.

El camino de ascenso es bien bonito, subiendo por terrenos de arbustos nativos y flores silvestres hasta un bosque de lengas cerca de la cima.



Una vez llegamos a la cima pudimos disfrutar de una impresionante panorámica del Fiordo de Última Esperanza, el Golfo del Almirante Montt y, por supuesto, la ciudad de Puerto Natales. Caminamos por la cresta de la sierra hasta que el viento se hizo tan fuerte que tuvimos que agarrarnos de las manos y caminar bien pegados al suelo para que no nos tirase. Nunca habíamos estado caminando en medio de una ventolera tan fuerte; incluso pasamos un poco de miedo y todo.



A la vuelta cruzamos la granja ye esta vez sí que estaban los dueños, que nos interceptaron y llevaron hasta la casa para que pagásemos el derecho de paso; todo muy medieval. En el fondo fueron generosos, como estábamos ya volviendo y no nos hicieron la presentación de la excursión ni nos ofrecieron té y galletas pues nos cobraron sólo por una persona. También nos dieron el folleto explicativo de la excursión donde, entre otras cosas, especifican que la flora local son: árboles, arbustos y flores. Y se quedan tan tranquilos.

Volvimos a Puerto Natales haciendo dedo, como le llaman aquí al autostop, porque los 5 km de carretera en el fondo son aburridos. Nos recogió a los 2 minutos la señora Paula, que volvía de Argentina, y nos dejó en el centro de Puerto Natales.



Antes de volver al hostal donde nos alojamos fuimos al Dulce Patagonia con la intención de tomar un poco de brownie. Acabamos tomando bolas de helado, nata montada, chips de chocolate, brownie, chocolate deshecho, dulce de leche e incluso bombones. ¡Qué rico!

KOOCH Y LA CREACIÓN DE LA PATAGONIA (mito Tehuelche)

Hace muchísimo tiempo no había ni tierra, ni mar, ni sol, ni luna… sólo la eterna oscuridad de las tinieblas. Y ahí era donde vivía Kooch, que siempre se había bastado a sí mismo. Un día se sintió muy sólo y triste por lo que empezó a llorar profusamente. Derramó tantas lágrimas durante tanto tiempo que con su llanto se formó el inmenso océano donde la vista se pierde. Cuando ya no le quedaban lágrimas, vio el mar que había creado y suspiró, creando el primer viento, Xóshem, que sopla constante desde entonces. El viento debilitó las tinieblas y Kooch hizo un gesto con la mano que generó una chispa, que se convirtió en Xáleshen, el Sol, que se elevó sobre el mar y creó la claridad. El Sol, el océano y el viento crearon las nubes, que se pusieron a vagar, incansables, por el cielo. Entonces Kooch se dedicó a su obra maestra: hizo surgir del agua una gran isla en la que puso a los animales, pájaros, insectos y peces. El Sol iluminaba y calentaba la tierra, las nubes la regaban con agua y el viento ayudaba a a las plantas a crecer. Kooch, satisfecho, se alejó caminando sobre el mar, a cuyo paso surgió otra tierra. La vida transcurría pacíficamente en la isla hasta el nacimiento de los gigantes, los hijos de Tons, la oscuridad. Un gigante llamado Noshtex raptó a la nube Teo y la encerró en la oscuridad de su caverna. El resto de nubes empezaron a buscar a Teo y, al no encontrarla, se enfadaron y generaron tormentas que desolaron la tierra. Pasados tres días y tres noches el Sol se abrió paso entre ellas para enterarse de lo que pasaba y contárselo a Kooch cuando se escondiera tras la linea en la que se juntan el cielo y el océano. Kooch, al enterarse, prometió que quien fuese que había raptado a Teo sería castigado; si Teo esperaba un hijo, éste sería más poderoso que su padre. Xóshem, el viento, llevó las noticias a todos los rincones del mundo, incluso a la caverna de Noshtex, que al enterarse arrancó a su hijo de las entrañas de Teo y la descuartizó. Mientras el gigante asesinaba a la nube, los animales del bosque rescataron al pequeño y decidieron que debían protegerlo de su padre enviándolo a la otra tierra, más allá del mar, que Kooch había creado al caminar hacia el horizonte. Todos los animales fueron convocados para escoltar al niño; algunos se negaron, como el puma, y otros llegaron tarde como el flamenco y el ñandú, que perdió la capacidad de volar como castigo. Quien llevó al niño, llamado Elal, en su lomo justo antes de que el gigante los encontrase fue el cisne, que transportó al protegido del creador Kooch hacia la tierra salvadora de La Patagonia.


Enrique & Marina
English version

SUMMITING SIERRA DOROTEA (600 m)



Our AWASI work scheme follows an 11 x 4 base, meaning that we work 11 days and then we get 4 days off. Those 4 days are known here as “the roll”; when you are on the roll you have two options: you can either stay at AWASI camp or you can chose to be dropped off in Puerto Natales. During our first roll we both stayed up in the camp as Marina was working very hard, she is the restaurant boss; the big dog.



But on our second roll we both got our days off and we decided to go to Puerto Natales to do some laundry and to get some fresh air, of course. Puerto Natales is the second most important city in Chilean Patagonia, just after Punta Arenas.



There’s plenty of time in four days to do fun stuff so, not only we got to meet the infamous Patagonian gale force wind, we went hiking up the summit of Sierra Dorotea. This is the little mountain range that you can see looking towards the North from Puerto Natales. The highest point is 600 m high, a little more than the Tibidabo in Barcelona. After a couple of days walking up and down the village almost always seeing Sierra Dorotea, we decided it was about time we climbed it.



When you are researching online or on the tourism information office there are always two suggestions: the cave of the milodón (a huge bear like animal from milions of years ago) and the Torres del Paine National Park. We would like to do the cave riding some bikes and we actually live by the Torres del Paine… so we found the alternative: Sierra Dorotea.



We left Puerto Natales walking along the highway 9 to Punta Arenas during about 5 km. We reached the trailhead, which is located in a private property that charges 5,000 chilean pesos (10 Canadian dollars) for crossing it. When we got there there was no one so we crossed for free.



We started climbing and after a few minutes we crossed our ways with a couple that was descending. The first thing they told us was “you are very far from the summit!”. We are quite proud of our diplomacy skills so, instead of replying with a “who asked you, prick”, we smiled and pretended that we were foreigners… which we actually are.

The hike up the summit is really pretty, ascending through native shrubs, wildflowers and even a lenga forest near the top.



Once we reached the highest point of Sierra Dorotea we were treated with an amazing panorama of the Última Esperanza fiord, the Almirante Montt gulf and, of course, the village of Puerto Natales. We walked along the ridge towards the North until the wind was so strong we had to hold hands and squat to be able to move forward without falling. We’ve never been in such strong winds.



On our way back we crossed the farmlands again but this time the owners were there, so they intercepted us and asked us for money. Quite medieval I have to say. In exchange for the entry they gave us a leaflet where they specify, among other interesting stuff, that on the way up the hill we will encounter local flora like: bushes, flowers and trees. Seriously, what is wrong with you, people.

We hitch-hiked back to Puerto Natales because we couldn’t be bothered in walking back the 5 km of highway. A couple of minutes after we stepped on the road Paula, who was coming back from Argentina, stopped and gave us a lift. What a nice old lady.



Prior to going back to our hostel we did a pit stop at Dulce Patagonia with the intention of having some chocolate brownie. We ended up having chocolate brownie, ice cream, whipped cream, chocolate chips, dulce de leche and even a couple of bonbons. It was delicious!

KOOCH AND THE CREATION OF PATAGONIA (Tehuelche myth)

Long, long time ago there was no land, no ocean, no sun, no moon… only darkness, where Kooch lived quite happy. One day he felt really lonely and sad so he started crying. He dropped so many tears that they became the ocean. When he didn’t have any more tears he stopped crying and saw the ocean he had created, he sighted and that was the first wind, called Xóshem, that blows constantly since then. The wind weakened the darkness so Kooch clapped his hands creating a spark, that became the Sun, called Xáleshen. The sun, the ocean and the wind created the clouds that started travelling the sky. The Kooch created his masterpiece: he raised from the bottom of the ocean an island where he placed all the animals. The sun shone and warmed the land, the clouds watered it and the wind helped the seeds to spread and grow. Kooch, quite happy with his creation, left walking over the ocean and land grew under his feet. Life went on peacefully until the birth of the giants, children of darkness. One giant called Noshtex kidnapped the cloud named Teo and he kept her in the darkness of his cave. All the clouds started looking for Teo and, when they couldn’t find her, their rage created thunderstorms that destroyed the land of the living. After 3 days and 3 nights the Sun managed to step through the clouds and found out what was going on, and he told Kooch. He then promised that whoever had kidnapped Teo was cursed to have a son stronger than him. Xóshem, the wind, delivered the news to every corner of the Earth, even to the giant’s cave. The giant, scared, slaughtered Teo. He was so busy killing Teo that he neglected his son, who was rescued by the animals of the forest. They decided that the only way to protect him was to take him to the other land, the one that Kooch created walking over the ocean. All the animals were summoned to escort the kid; some of them didn’t go, like the cougar, others made it late like the flamingo and the ñandú, who is a flightless bird since then. The one that took the kid, whose name was Elal, was the swan, who transported Kooch’s protégée to the saving land of Patagonia.

Enrique & Marina

2 comentarios:

  1. Guau! Qué historia tan trágica y brutal! Os ha faltado la foto caminando a ran de suelo, me ha recordado cuando fuimos a Tenerife con Anna y el aire la levantaba del suelo donde estaba sentada! tremendo! En vuestro caso sería 5 veces más, no es lo mismo 10 Kg que 50 de los adultos. Un besito!

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  2. Así me gusta, comer bien para engordar un poco y que no se os lleve el viento patagónico, que por lo que dices es más fuerte que una buena tramontana. más besos, también de la tía Maite, que antes me he olvidado.

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