sábado, 4 de enero de 2014

GLENORCHY


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Hace ya tres semanas que hemos llegado a Glenorchy, a orillas del lago Wakatipu, 45 km al norte de Queenstown (la Andorra la Vella de Nueva Zelanda y cuna mundial de los deportes de riesgo). Glenorchy es un pueblecito de unos 200 habitantes que vive de la ganadería, el turismo (en verano) y el cine, habiendo sido utilizados sus alrededores en los rodajes de El Señor de los Anillos, El Hobbit, Las Crónicas de Narnia, X-Men Origins: Wolverine, Límite Vertical y otras muchas películas.



Esta vez no estamos con ninguna familia de helpx ni nada parecido, estamos trabajando aprovechando las condiciones del Working Holiday Visa. Una de las grandes ventajas del visado que tenemos, además de permitirnos estar en Nueva Zelanda durante un año entero, es la posibilidad de trabajar legalmente durante seis meses (tres para el mismo empleador únicamente) lo que facilita enormemente la financiación del viaje.

Generalmente la gente que tiene visados como el nuestro son mochileros medio hippies que trabajan en el sector primario ya sea recogiendo kiwis, manzanas, cerezas, uvas o demás frutas mientras viven en barracones que huelen a choto con otros mochileros hippies del todo enemigos de las duchas y el jabón.

Esto a nosotros no nos atraía en absoluto por varias razones: primero porque lo de recoger fruta es muy duro y se gana poco dinero a menos que seas el Messi del negocio y segundo porque el objetivo último de este viaje, cada vez más largo, es nuestro inglés y no veíamos cómo recogiendo fruta con extranjeros íbamos a mejorarlo. Así que descartamos la opción por la que opta todo el mundo. ¿Y qué hicimos? Apuntamos algo más alto.

Blanket Bay Lodge

Contactamos con una de nuestras familias kiwis que tienen una empresa que organiza viajes de lujo por el país y les pedimos una lista con los hoteles más lujosos de Nueva Zelanda (unos treinta). Una vez tuvimos la lista investigamos cada hotel o lodge y conseguimos el correo electrónico del o la manager y les enviamos un mail pidiendo trabajo. De esta forma conseguimos, en agosto, que nos contratasen para la temporada de verano (diciembre-marzo) en el lodge número uno de Nueva Zelanda y uno de los mejores del mundo, Blanket Bay Lodge en Glenorchy.

Los dueños del lodge, Thomas y Pauline Tusher, son una pareja americana que vinieron a Nueva Zelanda en los años setenta para introducir la marca Levi’s en el mercado australiano y  neozelandés. En uno de sus viajes a Nueva Zelanda, Tom hizo una escapadita de pesca a la zona de Queenstown. Una vez ahí cogió la carretera de tierra que llevaba hasta Glenorchy y se enamoró de la zona así que compró unos terrenos con la intención de construirse una pequeña cabaña para ir a pescar.

La idea fue evolucionando y él fue escalando posiciones en Levi’s (Presidente y COO de Levi Straus and Co. del 84 al 96) por lo que únicamente podía escaparse hasta Glenorchy un par de días cada cuatro años así que la idea de los terrenos cambió. Previendo su retirada en el año 96 Tom y Pauline decidieron construir un Lodge de lujo en los terrenos. El lodge está inspirado en construcciones centenarias europeas por lo que para su construcción utilizaron madera de puentes de Australia y Nueva Zelanda, así como piedras y rocas del área de Glenorchy. Es un lodge muy moderno pero que parece que lleva ahí más de cien años, una pasada.

La inauguración del lodge coincidió con el asfaltado de la carretera Queenstown-Glenorchy aunque debido a lo aislado de la zona el lodge debía distinguirse de alguna manera para tener huéspedes. Ficharon a Philip Jenkins como General Manager, que es una persona con un don especial para formar equipos, que ha conseguido que Blanket Bay sea lo mejor de lo mejor en Nueva Zelanda. Otro de los sellos distintivos de Blanket Bay es la cocina, donde actualmente el Chef es Corey Hume, número uno del país.

Nombres aparte, lo que verdaderamente distingue a este lodge en el día a día es el equipo que lo hace funcionar, que está formado por una mezcla de gente del lugar y gente de todas partes del mundo, algunos de paso como nosotros, que hemos formado una piña realmente motivada para que la idea de Tom y Pauline funcione a la perfección.

Marina está trabajando de pinche en la cocina (platos estilo Ferrán Adrià, para que os hagáis una idea) y yo estoy trabajando de camarero en el restaurante (puede sentar a un máximo de 24 personas) donde, entre otras cosas, servimos el pan con cuchara y tenedor de plata. Es un trabajo francamente entretenido e interesante que nos brinda la oportunidad de interactuar con gente de todo el mundo (todos mega ricos) muy diferente a la que hemos ido conociendo hasta ahora.

Nuestra casa



Estamos viviendo en lo que se conoce como “staff house” o casa para empleados: es la que tiene nuestro coche aparcado detrás (la más grande de la izquierda es la del chef).



Es una casa de cuatro habitaciones gigantes, salón-comedor, cocina, dos lavabos y las montañas por jardín. Compartimos casa con tres de los chefs del restaurante, James, Kim y Natacha, que son de nuestra edad y con los que hemos formado una pequeña familia con los que, entre otras cosas, celebramos una muy divertida Nochebuena algo a deshoras ya que en las fechas “señaladas” como Navidad o año nuevo es cuando más trabajo hay.



En cuanto al tiempo libre la actividad principal del lugar es lo que se conoce como “tramping”, que básicamente es senderismo en castellano.



De momento todavía nos estamos adaptando pero Glenorchy es la puerta de entrada al parque nacional de Mount Aspiring, que tiene unas cuantas de las rutas más famosas de Nueva Zelanda (Routeburn, Rees-Dart, Greenstone, Caples y otras cuantas) y está cerca del parque nacional de Fiordland también.



En la casa tenemos una caña de pescar en buenas condiciones con aparejo listo y estamos en temporada de salmón y trucha por lo que vamos a empezar a ir de pesca de vez en cuando (Glenorchy está los suficientemente aislado como para que el tema de la licencia de pesca sea “opcional”).



Otras actividades son montar a caballo, hacer parapente, montar en bicicleta (tenemos un par), salir en kayak por el lago o  remontar el río Dart en Jetboat, que es una lancha especial para hacer el cafre. No nos vamos a aburrir, eso seguro.

Nos despedimos por ahora, esta vez sin mito maorí (estoy en proceso de búsqueda) pero si que traigo por aquí una curiosidad. Cuentan las historias locales que los dioses crearon a las sandflies porque esta zona de Nueva Zelanda era tan bonita que la gente se quedaba embobada mirando el paisaje y no trabajaban. Las sandflies fueron su manera de espabilar a la gente.

Enrique & Marina
English version



Three weeks ago we got to Glenorchy, on the lake Wakatipu shore, 45 km north of Queenstown (Otago). Glenorchy is a little village with a population of around 200 people which lives on farming, tourism and cinema, being the surroundings the scenery used in The Lord of the Rings, The Hobbit,  Cronicles of Narnia, X-Men Origins: Wolverine, Vertical Limit and many other films.



This time we aren’t with any family on helpx or anything similar, we’re working as the working holiday visa we hold allows to. This is really good because in this way we can fund our travels.

Most of the working holiday makers are semi-hippy backpackers and lots of them work in the primary sector picking kiwis, apples, cherries or any other vegetables while they live in huge stinking sheds with another hundred hippy backpackers enemies of showers and soap.

The sound of this is certainly not appealing for several reasons. But these are our two main reasons: first of all, picking fruit it’s damn hard and bad paid unless you’re the Michael Jackson of the business and also we didn’t see how we could keep improving our English (which is the main point of us living overseas) spending the whole day with other foreigners. Thus, we rejected this option. What did we do, then?

Blanket Bay Lodge

One of our kiwi families runs a luxury travel bussiness, they send wealthy tourists to the top places of New Zealand and show them around. So they helped us to make a list of the best and most luxurious (and expensive) hotels in the country (about 30). After that, we researched by ourselves all this places and contacted their managers via e-mail asking for work. In this way, we were hired in August to work for the summer season (December-March) in the first lodge of New Zealand and one of the best ones of the world: Blanket Bay Lodge, in Glenorchy.

The owners, Thomas and Pauline Tusher, are a couple from the UEA that came to New Zealand in the 60’s to introduce Levi’s jeans in the Australian and Kiwi market. During one of their visits to New Zealand, Tom went fishing to the Queenstown area. He drove the gravel road which, at that time, lead to Glenorchy and felt in love with the area. On this same trip, he bought some land there thinking about building a little cottage to go fishing on the holidays.

The idea of the cottage evolved and so his careers at Levi’s (he was the president and the COO of Levi Straus and Co. from 1984 to 1996), and unfortunately we couldn’t make his way to Glenorchy as often as he initially though, only a few days every three or four years. Foreseeing their retirement in the 90’s, the couple decided to build a luxury lodge in the piece of land. The building is inspired in centenary European constructions, so they reused wooden beams from old Australian and Kiwi bridges and rocks and slate stone from Glenorchy. The lodge is actually really modern and has lots of technologic devices installed, but looks like it’s been there forever: amazing design.

Also, the lodge was opened at the same time as the Queenstown-Glenorchy road was sealed, but even after this, the place is pretty isolated and they needed something special to attract guests. The next step was engaging Philip Jenkins as General Manager, someone who has the gift of creating great teams and has brought Blanket Bay to the top of the top of the NZ hospitality business. And another step was offering a wonderful dining experience right in the hotel: the current Head Chef is Corey Hume, who is the best in the country.

Names and positions aside, what really makes a difference in any hotel is the daily team that makes things go round. In this case, it’s made with a mixture of kiwis from the village and people from all around the world that work (and sometimes live) together as a real team and turns Tom and Pauline idea to reality.

So, what do we do here? I work as a kitchen hand and Enrique waits tables. The restaurant is very very special. Not only because they do very fine cuisine but also because we serve very few people at a time (a maximum of 30). We’re very lucky to be able to discover what goes on in the kitchen, to meet such amazing people (not only colleagues but Enrique also wonderful guests) and so different from us and from people we knew so far.

Our house



We live in a staff house: the one with our car parked at the back. The bigest one on the left is the Chef’s house and there’s more staff living in the other one.



There’re four huge bedrooms, lounge, kitchen, two bathrooms and mountains in the garden. We live with three chefs who are around our age, James, Kim and Natacha, and we’ve built up a funny family which celebrates Christmas a day later because we had to work on the actual Christmas day.



And about the free time, Glenorchy is the place to be to go tramping.



At the moment we’re been on training so we’ve been working quite a lot and not getting much time off together. But as Glenorchy is in located in the Mount Aspiring National Park, with some of the best known tracks in NZ (Routeburn, Rees-Dart, Greenstone, Caples and so on), we won’t have time to get bored.



Besides, there’s a fishing rod in the house ready to be used plus it’s salmon and trout season, so can go fishing in the mornings before going to work.



Also, Glenorchy is well known for its horses, there’re bike tracks (there’re a couple in our house), we can go kayaking in the lake, go paragliding, jet boating and so on. We won’t get bored for sure, and if we get, we always can go to Queenstown and go bungee jumping. 

That’s all for today, folks. There’s no Maori myth this time (research in progress) but we’ll tell you a short tale. It’s said that the Gods created the sandflies because this region of New Zealand is so beautiful that people became so amazed by its beauty that they forgot to go to work. So it’s the sandflies’ task to keep people awake and ginger them up to go to work.

Enrique & Marina

1 comentario:

  1. Me encantan estas historias, y no desperdicieis el contacto con el personal de pasta, de ahí se pueden sacar muchas cosas y no hablo de nada material.
    Bsts
    MJosé y Rufino desde Valencia

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