sábado, 13 de abril de 2013

BALI EN MOTO



CLICK HERE TO READ THE ENGLISH VERSION

Volvemos a estar en Kyneton después de unos días de viaje por Indonesia, concretamente por Bali y Lombok. El viaje, de dos semanas, se divide en dos partes bien diferenciadas: Bali en moto y la que explicaremos en la próxima actualización.

Bali es la única isla de Indonesia donde la religión predominante (y mucho) es el hinduismo (el resto del país es musulmán). Hasta aquí la información cultural.

Antes de empezar esta aventura viajera en julio del año pasado cuando escuchábamos a alguien hablar de Bali siempre nos venían a la cabeza playas paradisíacas, palmeras, hamacas, famosos casándose por el rito balinés unos meses antes de divorciarse por tele 5, danzas exóticas y demás estereotipos. Después de unos meses en Australia cuando escuchábamos hablar de Bali nos venían a la cabeza imágenes de australianos borrachos tratando de hacer surf, gente comprando pareos a un dólar y muchas banderas de colores. Ante tal desbarajuste de impresiones decidimos que sería una buena idea ir a Bali y ver qué se cuece por esos lares.



La idea era llegar al aeropuerto de Denpassar (la capital de la isla), pasar la noche y al día siguiente ir hacia Ubud (capital cultural que, más o menos, cae en el centro de Bali) donde alquilaríamos una moto y nos iríamos de picos pardos. Así que eso es lo que hicimos.

Durante todo el viaje nos hemos alojado en homestays (léase joumsteis), no en hoteles. Esto significa que nos hemos ido alojando en casas de familias a las que les sobran habitaciones y aprovechan para alquilarlas a modo de bed & breakfast. Los hay cutres y los hay espectaculares, nosotros hemos buscado un término medio, y nos ha encantado.



Las casas familiares en Bali son como palacetes construidos alrededor de un patio central donde se encuentra el templo privado familiar. En los bajos están las cocinas, almacenes de cosas y los gallineros (hemos visto unos gallos preciosos, destinados a morir en combate en el templo) y demás fauna. En el piso superior se encuentran las habitaciones: bisabuelos, abuelos, hijos, nietos, sobrinos, un alemán hippy que quiere casarse con una de las hijas para conseguir la residencia… la familia al completo.



Son tan grandes las casas que muchas familias han adecuado un par o tres de habitaciones sobrantes a los estándares de comodidad occidental y alojan en ellas a turistas. Optar por este tipo de alojamiento implica alojarse en lugar absolutamente céntrico, hacer algún que otro buen contacto local y pagar muchísimo menos que en un hotel. El único aspecto negativo es que, en la gran mayoría de casas, los gallos empiezan a cantar a eso de las tres de la madrugada; nosotros ya veníamos acostumbrados de Australia así que nos ha dado igual.

Como aspecto curioso que nos hemos encontrado en todas las habitaciones en que hemos estado es que sólo hay sábana bajera. En Bali el calor y la humedad son infernales (todas las habitaciones van con ventilador incorporado, si quieres aire acondicionado debes pagar más) pero se hace raro dormir sin ni siquiera taparse un poco los pies. Podéis probarlo en casa.



Así como el hecho de tener o no aire acondicionado hace variar el precio de la habitación, el agua del lavabo también lo hace. En Ubud casi todos los homestays tienen agua caliente, pero una vez sales de los circuitos más trillados por los turistas… la gran mayoría no ofrecen agua caliente. Los hay que te dejan escoger si quieres ducha con agua caliente o, si optas por la opción barata, con agua fría. Los que no dan la opción de agua caliente no te dirán que lo que tienen es agua fría, te dirán que lo que tienen es agua normal, tal cual. La verdad es que cuesta reprimir la risa cuando, al preguntarles si lo que tienen es agua fría, te miran con cara de asombro y te dicen que lo que ellos tienen es agua normal, ni caliente ni fría, simplemente normal. ¿Qué implica eso? Pues que si te vas a duchar a medio día corres el riesgo de abrasarte ya que las tuberías están prácticamente al rojo vivo, mientras que si te duchas una vez ha pasado un rato desde la puesta de sol lo que tienes realmente es agua a temperatura normal, agradable. Tan normal como las patatas fritas con sabor a algas.



En cuanto a la logística del lavabo es bastante particular: el lavamanos suele estar fuera de lo que en occidente se conoce por lavabo o, en algunos casos, incluso fuera de la habitación. Esto incordiaba particularmente a Marina. En lo que viene a ser el lavabo se encuentra el inodoro con su manguerita y papel higiénico para los occidentales y la ducha, sin plato. En medio del lavabo hay un desagüe y, si tienes suerte, el chorro de la ducha no cae encima del inodoro. Esto es algo incómodo para ducharse pero evita el engorro de justificar las famosas gotitas del borde de la taza del váter ya que después de una ducha está todo mojado.

En fin, vamos a la chicha de la actualización, que es lo que hemos ido viendo en nuestro viaje en moto por esta loca isla.

Templo de Pura Besakih. La primera en la frente.

Bali está llena de templos en los que los hindús hacen sus ceremonias. Curiosamente cada día hay una “special ceremony” para celebrar algún milagro, nacimiento, muerte o lo que sea.



Nosotros fuimos a Bali justo en Semana Santa, que coincide con la celebración del Nyepi, el año nuevo para los hindús de Bali (fue el día 12 de marzo, dos semanas antes de que llegásemos), por lo que el tema de ceremonias especiales a diario se acentúa bastante.



Con el objetivo de agradecer a los dioses toda la fortuna que han tenido durante el año las familias balinesas construyen un “penyan” y lo colocan a la puerta de su casa. Los “penyans” consisten en una caña de bambú de varios metros de altura sobre la cual crean auténticas virguerías.



Las familias que parecen más pudientes hacen “penyanes” impresionantes mientras que las más austeras los hacen algo cutrillos, suponemos que tendrán menos que agradecer.



En lo que a ceremonias se refiere, nosotros lo que hemos visto han sido algo así como desfiles. Un poco como la Semana Santa en España pero sin pasear a ningún santo. Los desfiles transcurren por la carretera, con las mujeres cargando cosas en la cabeza y los hombres simplemente acompañando con unos inciensos o lo que se tercie.



La seguridad de la comitiva se encarga a un par de voluntarios que simplemente piden a los motoristas, conductores y camioneros que aminoren cuando pasan al lado de los “nazarenos”, ya que no cortan la carretera para desfilar.



Nosotros teníamos planeado ir únicamente a un templo en todo el viaje, el de Pura Besakih. En principio la entrada cuesta entre uno y dos dólares por persona y te da derecho a pasearte casi por donde quieras.



Nosotros íbamos avisados de que hay jóvenes timadores que se hacen pasar por guías que, a cambio de una donación, te acompañan durante tu visita al templo. Sonia y Ainara nos avisaron que era un timo y que no debíamos picar, en la Lonely Planet avisan de lo mismo, en todos lados lo advierten. Pues bien, nosotros llegamos conduciendo hasta la misma puerta del templo, saltándonos el parking “oficial” en el que debes pagar para que no le pase nada a la moto. Nada más apagarla se nos acercó una señora diciendo que sin sarong no se puede entrar al templo porque es un día especial. Picamos. Cuatro dólares en el alquiler del sarong.



Una vez con la falda puesta damos un paso en dirección al templo y se nos acercan dos jóvenes vestidos de “special ceremony”, uno nos enseña lo que debía ser el carnet de la biblioteca y el otro el del videoclub. Nos cuentan la milonga de que el gobierno les contrata durante las vacaciones de la universidad para hacer de guías en el templo, ya que unos infieles como nosotros no podemos entrar sin guía. Apunte: las mujeres menstruando tampoco pueden entrar ya que el templo es lugar sagrado y ahí dentro está prohibido sangrar. Es todo mentira pero estamos absolutamente idiotizados por el viaje en moto así que picamos. Nos dicen que los turistas italianos y españoles pagan sesenta euros, cosa que hace que nos riamos en su cara sin ningún tipo de vergüenza, llegamos a estar algo más lúcidos y les enviamos a freír espárragos. Lamentablemente seguimos con nuestra empanada mental. Regateamos un poco y conseguimos pasar por algo menos de diez dólares.



Una vez dentro vemos que absolutamente todo el mundo lleva a uno de esos pícaros de acompañante, y decimos acompañante porque son unos inútiles; nos quedamos con las ganas de preguntarles si sabían el nombre del templo porque probablemente no tendrían ni idea. En menos de veinte minutos nos ventilamos el mayor templo de Bali vestidos con unas cortinas viejas a modo de falda y acompañados por un gandul al que hemos apadrinado sin ninguna oenegé de por medio.



Al volver a la moto revisamos las notas que llevamos y leemos, del blog de Sonia y Ainara (http://viajesconmochila.blogspot.com/), una advertencia en negrita y mayúsculas sobre lo que nos acaba de pasar. Nos consolamos pensando que no hemos pagado la entrada oficial ni tampoco el parking. Primera y última vez que nos han tomado tanto el pelo. En cuanto al templo en sí, sin más. Igual que no somos de visitar iglesias cuando vamos a Roma tampoco somos de visitar templos hindús.

Tirta Gangga. El Palacio del agua.

Después del chasco de Pura Besakih nos dirigimos hacia Tirta Gangga, un pueblecito rural del este de Bali que nos venía de camino en nuestro camino a Tulamben. Aquí hicimos noche en nuestro primer homestay con “agua normal”. Los dueños eran una familia encantadora que tenían una niña de unos cinco años a la que caímos en gracia: desayunó con nosotros comentando, ella en bahasa y nosotros en catalán, nuestros piercings y sus joyas. Nosotros no entendimos ni una sola de las palabras que dijo pero ella entendía perfectamente el catalán.

En Tirta Gangga se encuentra el Palacio del Agua, cuya entrada cuesta un dólar si eres turista o cincuenta céntimos si eres local. Por cosas del Karma el vigilante nos dijo que pasásemos gratis, que era muy tarde para ponerse a cobrar (no eran ni las cinco de la tarde).



El Palacio del Agua son una serie de jardines con estanques y riachuelos llenos de carpas gigantes y de esculturas realizadas en piedra. Muy bonito y, sorpresa, te puedes bañar.



Tulamben

La siguiente parada del viaje fue Tulamben, pueblo costero conocido porque el barco US Liberty naufragó en su playa durante la segunda guerra mundial. Desde entonces el barco ha permanecido sumergido a unos treinta metros de la orilla, por lo que se puede llegar a él nadando tranquilamente.



Marina y yo cogimos las gafas y el tubo y nos fuimos a explorarlo. Después de tantos años el barco se ha convertido en un gran arrecife de coral donde pudimos ver a todos los personajes de “Buscando a Nemo”.



Dorys



Nemo y Marlin (versión negra)



Gill



En fin, que nos lo pasamos pipa haciendo snorkel por el barco hundido.

Bandas de moteros hacia Toya Bungkah

Al día siguiente nos dirigimos hacia Toya Bungkah, un pueblo situado a orillas del lago Danan Batur, que se encuentra en la falda volcán Agung (3142 m). El camino fue una pasada ya que coincidimos con un desfile de banderas de bandas de moteros.



Cada banda debía de tener más de cien miembros, iban todos vestidos con los colores de su club (negros con calaveras, rojos con fuego y calaveras, negros con calaveras incendiadas…) y desfilaban en lo más parecido a una formación que pueden conseguir en Indonesia. Todos pretendían ser unos malotes como los protagonistas de la gran serie “Sons of Anarchy”, vamos. Pero, ¿qué diferencia a un desfile de banderas como el de los Harley Days de Barcelona del que vimos nosotros? En nuestro caso los protagonistas eran niños de unos doce o trece años que, en lugar de Harleys, iban en scooters Honda o Suzuki haciendo el loco por la carretera. Todo lo demás era igual. Suponemos que es lo que ocurre cuando las vacaciones escolares coinciden con “special ceremonies”.

Marina y yo éramos los únicos turistas que circulábamos por esa carretera, así que llamábamos bastante la atención. La carretera serpenteaba por las faldas del monte Batur con pendientes que, si Indonesia tuviese normativas de construcción de carreteras, serían ilegales por lo que no pasábamos de 30 km/h mientras los niños de las bandas de moteros se entretenían haciendo el loco a nuestro alrededor mientras intentaban ligar con Marina.



Una vez llegamos a nuestro destino estuvimos un rato mirando el paisaje y, entre turistas y acosadores que intentan que te alojes en su hotel, hicimos las fotos de rigor. Decidimos que no queríamos dormir en ese pueblo así que nos fuimos a Lovina, donde pasaríamos los próximos dos días.

Lovina

Lovina es algo así como Benidorm, pero donde las casas son, a lo sumo, de dos pisos. Volvimos a alojarnos en un homestay, en este caso de una señora alemana, que estaba a un minuto de la playa.



Al día siguiente nos levantamos a las cinco de la mañana y nos fuimos a ver delfines, ¡Y los vimos!




Otra de las cosas que se pueden hacer por la zona es ir a unas piscinas de agua caliente que tienen arregladas a pocos quilómetros de la población. Generalmente son utilizadas por gente local pero los turistas somos también bienvenidos.



A los turistas se nos reconoce a la legua porque las mujeres se bañan con bikini en lugar de vestidas, los hombres vamos sin camiseta de tirantes abanderado y, tanto hombres como mujeres, no usamos las piscinas de ducha. Otra de las diferencias es que ningún local tiene “moreno paleta” o, en su defecto, va quemado como una gamba.



El agua está calentita, pero sin exagerar. De todas maneras fuera hace tanto calor que la sensación al secarse es muy refrescante. Después de las piscinas de agua caliente nos fuimos a unas cataratas que nos había dicho la señora del homestay que estaban muy bien. Después de mucho lío con la moto conseguimos llegar hasta el “parking”, donde debes hacer un donativo para que a la moto no le pase nada.



Una vez lo has hecho un señor te empieza a acompañar hasta las cascadas ya que el camino es complicado. Esta vez no picamos. Le preguntamos si lo hacía por amor al arte y evidentemente nos dijo que no. Como consecuencia le dijimos que podía ir a vigilar la moto si quería, que ya llegaríamos solos.



El agua estaba fresquísima, que también sienta genial en un día de calor, y esta vez no había ni locales ni turistas rondando.

Los paisajes de la carretera

El interior de Bali es, básicamente, un arrozal inmenso. Ponen campos de arroz donde sea, llanuras inmensas, terrazas… muy bonito todo. Para muestra, unas fotos.





Conducir por Bali

Una locura. Es divertido siempre que el engorro de aprender a conducir lo hayas superado en algún país civilizado, en caso contrario debe ser una experiencia muy estresante y peligrosa. Se conduce por la izquierda, como en Australia, esto es lo único que se necesita saber.



En Indonesia las normas de circulación las utilizan para envolver pescado o, en el mejor de los casos, de pisapapeles. Eso no significa que la circulación sea como intentar ir a El Corte Inglés el primer día de rebajas, hay cierta organización y/o jerarquías que se deben respetar.

Vamos a ver cómo funciona el asunto.

(1) La preferencia de paso la marca el tamaño. Se puede dar el caso de ir circulando por una carretera y que debas cederle el paso a un camión que se quiere incorporar al tráfico ya que si no lo haces chocarás contra él y saldrás perdiendo, a menos que tú seas otro camión. En este último caso pasa el que toque primero, o de forma más insistente, la bocina.

(2) Las líneas de la carretera las pintaron para poder simular que eres un coche de escalextric. En Bali las carreteras son estrechas, las principales y las secundarias. Por este motivo los coches y los camiones circulan por el centro y las motos por donde pueden. En caso de encontrarse dos vehículos de frente el que se aparta es el de menor tamaño o el menos impetuoso tocando el claxon. Los motoristas nos limitamos a evitar los daños colaterales de las guerras de “a ver quién se aparta antes”.

(3) La velocidad de circulación es libre. Puedes ir a la velocidad que quieras. Si vas en moto es muy difícil que puedas pasar de 60 km/h, ya sea por el tráfico o por la carretera en sí. Los camiones no suelen ir a más de 30 km/h si el conductor es un niño o unos 50 km/h si el conductor es un adulto y la carretera hace bajada. Los coches van todos rapidísimo, sobre todo si van cargados de turistas.

(4) Las motos no tienen un límite de carga; si se mueve, todo está bien. De esta manera se pueden ver motos llevando a dos adultos y dos niños. El primer niño va de pie con los dientes a la altura del manillar, el primer adulto es el que conduce y va sentado en el extremo del asiento. El segundo niño, generalmente más pequeño que el valiente del manillar, va detrás del primer adulto, generalmente un hombre. El segundo adulto, generalmente una mujer, se sienta en el extremo trasero del asiento ya sea a horcajadas o a lo amazona si lleva un cubo con ofrendas para algún dios hindú. Hemos deducido que en el momento en que el “niño del manillar” pierde los dientes de leche (ya sea de forma natural o forzada por algún frenazo) le compran una moto por lo que es el “segundo niño” el que ocupa su lugar mordiendo el manillar. Una vez el antiguo “niño del manillar” obtiene su primera moto pasa a ser un sujeto de edad indeterminada, pero corta, que conduce una moto que le va dos tallas grande mientras fuma y toca la bocina, porque está en esa edad en la que se cree que lleva un camión y que todo el mundo debe cederle el paso.

(5) No existen los adelantamientos. Tú vas circulando a tu velocidad y los demás a la suya. Si tienes alguien más lento delante tocas la bocina y pasas, da igual que enfrente un camión haya decidido adelantar a un coche que había decidido adelantar a una moto. De este modo encontramos la respuesta al tercer misterio de Fátima: es posible que cuatro vehículos circulen en paralelo por una carretera donde no cabe la suma de las anchuras de dichos vehículos.



Después de estos cinco apuntes sobre la conducción indonesia vamos a explicar un caso práctico:

Nos levantamos a eso de las seis de la mañana porque tenemos jet lag (la diferencia con Australia son tres horas antes del cambio de hora de invierno, que fue el domingo pasado), desayunamos y cogemos la moto. Nos incorporamos al tráfico, que a esas horas no es demasiado. Generalmente circulamos por carretas secundarias, que están bastante bien conservadas, alguna principal (mucho tráfico) y pocas “comarcales”.

Mientras circulamos vamos adelantando a las motos que llevan a tres o cuatro ocupantes, mientras que las motos con un solo ocupante, ya sea niño, adolescente o adulto, nos adelantan a nosotros. Oímos un claxon justo detrás de nosotros, nos apartamos un poco y esperamos a que nos adelanten. Puede ser un taxi, un coche privado o una minifurgoneta llena de alemanas que compran los pareos a diez dólares. Al final resulta ser un camión cargado con cuatro vacas, una de las cuales está meando.

Seguimos circulando y un camión cargado de basura conducido por un niño de no más de doce años decide incorporarse al tráfico justo delante de una moto con cuatro ocupantes; evidentemente frenamos y el camión inicia la marcha. Al ser subida, ir cargado y tener un conductor que no tiene permiso paterno para poner segunda, avanzamos a menos de 20 km/h por una carretera de montaña con muchas curvas “ciegas”. Estas curvas se salvan tocando la bocina antes de tomarlas: si no hay respuesta pasas tranquilo, si escuchas otra bocina te apartas lo más a la izquierda posible.

En estos momentos la situación es la siguiente: un camión conducido por un niño avanza a unos 15 km/h por una carretera ascendente de montaña seguido por una minifurgoneta que va con prisa así que en la última frase se ha colado entre el camión y la moto, una moto con cuatro ocupantes, nosotros y más coches y motos detrás. En sentido contrario bajan coches, motos y algún camión. Los carriles están separados por una línea continua que cumple con su función de embellecer el asfalto.

En una serie de tres curvas con buena visibilidad la furgoneta decide adelantar al camión ya que en el sentido contrario sólo vienen motos que, previo aviso mediante el claxon, pueden apartarse. Este acto de valentía nos anima a los demás así que la moto de cuatro y nosotros decidimos adelantar en la próxima serie de curvas “buenas”. Lo mismo piensa el coche que llevamos detrás así que en ese momento tenemos al camión a la izquierda, una moto con una familia entera delante y un coche a la derecha. Por caprichos del destino en sentido contrario viene un camión idéntico al nuestro al que también han decidido adelantar una moto y un coche. La moto que viene en sentido contrario se espabila y adelanta al camión tranquilamente. El coche que nos está adelantando toca la bocina por lo que el coche que viene en sentido opuesto al nuestro acelera y, justo cuando parece que van a chocar, cada uno se aparta hacia su lado de la carretera consiguiendo el adelantamiento perfecto. Después de este adelantamiento “made in Bali” se oyen dos bocinas: son los niños de los camiones que se están diciendo “nos vemos en el cole” (justo hemos pillado vacaciones escolares en este viaje). La familia y nosotros acabamos nuestro adelantamiento y proseguimos la marcha.

Llegamos a un tramo más o menos recto en el que bajan motos circulando por nuestro carril, son agricultores que, suponemos, tienen los cultivos a nuestro lado de la carretera, motivo suficiente para conducir a la europea (recordamos que en Indonesia se debe conducir por la izquierda).



A medida que avanza el día vamos notando como la cara, los brazos y las piernas se van poniendo pringosetes: una mezcla de sudor y aceite quemado se nos está acumulando en la piel. ¿Aceite quemado? Sí. En Indonesia la gasolina la suministra el gobierno mediante las gasolineras Pertamina en las que el litro de gasolina cuesta 4500 rupias (unos 40 céntimos). En todo el país igual. Mucha gente compra gasolina, la mezcla con aceite y la vende bastante más cara a la puerta de su casa. Hay suficientes gasolineras como para no tener que recurrir a estos trapicheos pero los indonesios parecen ser gente poco paciente así que se puede ver a alguien comprando una botella de gasolina adulterada a menos de 20 metros de una gasolinera donde venden gasolina buena más barata sólo para ahorrarse la cola (que es larga). Por este motivo la mayoría de las motos parecen trenes de vapor que contribuyen a que, entre otras cosas, en Bali se vean menos estrellas que en Kyneton. En fin, paramos la moto, dejamos los cascos en los retrovisores (aquí no roban, pueden engañarte con los precios, pero no roban) y nos vamos a darle gracias a Shiva ofreciéndole un par de galletitas saladas por haber sobrevivido a esta locura.

Después de esta actualización tan larga sólo nos queda despedirnos y avisaros de que estamos preparando el resumen de la otra mitad del viaje, en la pequeña isla de Gili Air.

Enrique & Marina



ENGLISH VERSION



We’re back in Kyneton after a few days travelling around Indonesia, in Bali and Lombok to be precise. This trip had two different episodes: Bali by motorbike and another one that we won’t reveal until the next update.

Bali is the only Indonesian island where the major religion is Hinduism (the rest of the country is mainly Muslim).

Before coming to Australia, any time someone talked about Bali we thought about paradisiac beaches, palm trees, hammocks, famous people getting married and divorcing 5 days later on TV, exotic dancers and other stereotypes. After a few months here in OZ,  that changed and when someone talked about Bali we thought about young drunken Aussies trying to catch some waves, people purchasing sarongs for just one dollars and heaps of colourful flags. So we decided to discover by ourselves what Bali was really about.




Our idea was getting to the Denpasar (the capital of the island) Airport, sleep somewhere nearby and move to Ubud the next day. Ubud is the cultural capital of the place and it’s more or less in the middle of the island, so we’d rent a scooter and we’ll move around from there. And that’s what we did.

During the whole trip, we’ve been sleeping in Balinese Homestays ran by local families with plenty of spare rooms to rent to tourists in the same way they do with B&B’s. There’re very simple ones (too simple sometimes) and there’re luxurious ones. We tried to choose the average quality and it’s been fantastic.




All houses in Bali are like little palaces built around a central courtyard where you can also find the family temple. At the ground level they usually have the kitchen, the sheds and the chooks houses (we’ve seen very pretty roosters, whose destiny is dying in a cock fight as an offering to the Gods). On the next storey, there’re bedrooms: great-grandparents, grandparents, sons, grandsons, nephews and nieces and a hippy German who wants to get married with one of the daughters of the family to get the residence permit have room. 




Houses are so large that lots of families have arranged a couple or three spare rooms to rent to tourists. Usually, if you choose this sort of accommodation, you can be in the city centre, get some good local advice from your hosts and save lots of valuable dollars. The only trouble you can have is that the rosters start crowing around 4 in the morning. But coming from Rural Victoria we’re pretty used to that.

It was funny that all the places just provide the bottom sheet and just in one of the homestays (ran by a lovely German lady) they provided the cover sheet. In Bali, the heat and the humidity are terrible (all the rooms have fan, and you can even have air-con for some more money) but it was strange sleeping uncovered at all, not even our feet. We challenge you to try that at home, during the summer, of course.




As well as the ventilation facilities of the rooms makes the price of the room change, the ‘type’ of toilet does too. In Ubud most places have hot water, but once you’re out of the main touristic places… they don’t. Some of them let you choose if you need hot water or you prefer the cheap alternative: cold water. But of course, the places that don’t have hot water at all won’t say cold water; they’ll say ‘normal’ water. That could sound funny but they’re absolutely right. If you are having a shower at midday that’s going to be almost with boiling water but a few hours after the sunset, that will be with warm normal water, really pleasant. As normal as sea weed flavoured Pringles.




After all this cultural-touristic-handy information, let’s just tell you which places have we visit.

Pura Besakih: The first cheat.


There are heaps of temples in Bali (‘pura’ is de bahasa word for temple) where the Hinduisms have their ceremonies. Surprisingly, every day they tell you (in English!) there’s a ‘special ceremony’ going on.




We were in Bali the week before and during Eastern, when they celebrate the ‘Nyepi’ or the Hindu New Year (which is the 12th of March), so that meant more ‘special ceremonies’ than the usual.




As a thanks giving to the Gods for all the fortune they had the last year, the Balinese families build a ‘penyan’ and set it just in front of their homes. Those ‘penyans’ are long bamboo stalks nicely customized and with a little box to place some more offering at the bottom.




Obviously, the wealthier the family the more impressive their ‘penyan’. But especially in the inland part of the island we found some really simple ones, probably from a poor family with less luck to thank to the Gods.




In matters of ceremonies, we just saw groups of people carrying gifts for the Gods. They walk along the road, women with the offering at the top of their heads and men just following them with incense sticks or more offerings.




A few volunteers are in charge of organizing the traffic chaos caused by the procession, asking nicely to all drivers to slow down while overtaking the queue.




We planned to visit just one temple in the whole trip and that is Pura Besakih. Officially, the entry fee is around one or two dollars per person to go in, walk around and see the main temple.




We went under advice about this young guys that stop you as you go in the temple and offer their services as ‘guides’ in exchange of a donation. Our friends Sonia and Ainara told us, the Lonely Planet guide says the same, every person you ask knows about that. Well, so we got to the side gate by motorbike instead of the main entrance and as soon as we turn the bike off a woman with a little girl came to us telling that we needed a sarong to go in. And before we could decide if we wanted to rent it or not, we were dressed with those colorful pieces of fabric. Four dollars for that, and we had to give them back after our visit, of course.




Once dressed like a proper tourist in a Hindu temple we started waking towards the entrance and then a couple of young men came to us dressed in special-ceremony-white. One showed us a card written in Bahasa that probably was the library card and the other one the supermarket fidelity card. Then, they told us that the government hires them to work as guides during the university break because, again, there’s a special ceremony going on and the poor lost souls like ours can’t find their way alone in the temple. That’s obviously bullshit, but we’re so numbed after the motorbike ride and they look so convincing that we just fall into the trap. Then, they tell us that the day before the Germans and the Italians gave them between 50 and 60 euros (and they were actually asking for euros). That just makes us laugh in front of them and tell them that we’d better not visit the temple rather than paying them that stupid amount of money, we’re a little bit less numbed, but still. So we bargain until they let us go in for a little bit less of 10 dollars although of course we paid that with Rupiahs.




Then, inside the Temple we could note that absolutely every tourist or group of them follows one of those guys as a ‘guide’. Yes, let’s call them ‘guides’ but, unless you have a proper GUIDE, they’re pretty useless. Our ‘guide’ didn’t know anything, talked too fast and too low, didn’t answer our questions (he probably didn’t know the answer) and didn’t wait for us, so we had to run after him and stop taking pictures when he was a few miles ahead. As a summary, we visit in less than twenty minutes the biggest temple in Bali dressed with some old curtains as a skirt and following a lazybones we have sponsored with no NGO as a go-between.




After the quick tour we reviewed our notes and in Sonia and Ainara’s (http://viajesconmochila.blogspot.com/) papers there was a warning in bold and capital letters about what had just happened. We try to comfort ourselves thinking that, at least, we didn’t pay the official ticket and the parking fee in addition. That was the first and last time that someone has cheated us so shamelessly. And about the temple, it is beautiful. But in the same way we’re not really interested in visiting churches, we aren’t also interested in visiting Hindu temples.

Tirta Gangga. The water palace.


After the disappointment in Pura Besakih, we headed to Tirta Gangga, a little rural town in the east of Bali. We slept there in a homestay with ‘normal’ water. A lovely family runs the business and they have a five year old girl who entertains the guests. We had breakfast with her while talking, in Bahasa the girl; in Catalan ourselves, about our piercings and jewelry. We didn’t understand a word of what she said but she looked like she understood Catalan perfectly.

In Tirta Ganga there’s a nice water palace and its entry fee is one dollar for tourist or fifty cents for the locals. Thanks to the Karma, the entrance keepers let us in for free because it was too late to collect any money (it wasn’t even five in the afternoon).




This water palace is now a hotel and a restaurant with different gardens and ponds full of huge carps around, lots of sculptures made in stone and a little temple. It’s very beautiful and, surprise, you can also swim in some parts!



Tulamben


The next step in our trip was Tulamben, a little touristic town by the sea well known for having the US Liberty wreck sunken in its beach. The boat sank during the Second World War and it has been immersed in the water since then. It’s just thirty meters far from the beach line, so you can reach it just swimming.  




We’re lucky and the sea was calm as a lake, so we took the goggles and the snorkel and went to explore it. After so many years underwater, the boat has become a huge coral reef where all the characters of ‘Finding Nemo’ live.



Dorys



Nemo and Marlin (black version)



Gill




As a summary, we had lots of fun snorkeling in the Liberty wreck in Tulamben.

Toya Bungkah. The highest volcano and the motorbike gangs.


The next day we headed to Toya Bungkah, a little village in the Danan Batur Lake which is next to the volcano Agung (3142 m). Our way there was crazy ‘cos we met heaps of motorcycle gangs.




Each gang had about one hundred members, all of them dressed with the colors of the club (black with skulls, red with fire and skulls, black with skulls on fire…) and they were riding as much organized as you can find in Indonesia. All of them pretended to be really bad boys like the ones in the series ‘Sons of Anarchy’. But, was there any difference between these guys and the riders at a Harley Davidson meeting? Well, first of all the firsts ones were kids between twelve and thirteen years old. And also, they we riding noisy Honda and Suzuki scooters instead of elegant Harleys. A part from this, the rest was exactly the same. We guess that’s what happens when school holidays match with ‘special ceremonies’.

Marina and I were the only tourists driving through those roads, so we attracted a lot of attention. The road wriggled around the Mount Batur with slopes that, if Indonesia has road building regulations, would be outlawed. So, our speed wasn’t higher than 30 km/h while the gangs of kids played around us trying to attract Marina’s attention.




Once down in the lake, we spent enough time to sightsee and take the required pictures while trying to avoid on them other tourists and harassers trying to persuade you to go to their hotel/spa/restaurant. So we decided that we better keep driving this day to Lovina and spend there the next two nights.

Lovina


Lovina is something like the Gold Coast of Bali, but there’re one-storey houses instead of high towers. We stayed again in a homestay which was just one minute far from the beach and was run by a German lady.




The next day we woke up at about five in the morning and off we went to dolphin watch. And we saw them!





There’re lots of things to do arround the place. We went to a really nice hotsprings pools a few k’s south of Lovina. 




This is an absolutely touristic place, but the tourists come mainly from the rest of Indonesia so you can easily think the only tourist there it’s you. The overseas tourists are really easy to identify because women bath in bikinis instead of half-dressed like Indonesian ladies do, men don’t wear no sleeves shirts to swim and the main thing we don’t have a shower in the pools. Another big difference is that no one from Indonesia looks sunburnt or a labourer’s tan.




The water is warm, pleasantly warm. The air surrounding is so hot that the feeling after the swim is really refreshing. After the hot water pools we went to a waterfall nearby that the German lady had told us. After a lot of asking for directions and going through really rough roads we reached the ‘parking’. That was actually a tiny general store where you have to give a donation to make sure you’re bike’s going to be there in one piece when you come back.




Then, one of the guys who was playing pools in the store started to following us in our way because ‘the path is difficult’. This time we didn’t fall in the trap. We asked if he was expecting some money and if we couldn’t go alone. Of course he wanted money and of course we could go on our own. He went back ‘to take care of the motorbike’ and that was what we did. 




Lucky we went alone because there was no one there! Not tourists and not even locals! Amazing! The water was just cool, the perfect temperature in a hot day, and clear as glass.

The sights in the road


The inland of Bali is basically a huge but discontinuous rice field. There’re rice fields everywhere: big planes, terraces… very nice. You better have a look rather than read our description.





Driving in Bali


It’s madness. It could be funny as long as you are an experienced driver from any other civilized county. Otherwise, it would be an interesting but really dangerous experience. They drive on the left, like we do in Australia, and that’s the only rule you should definitively know.




The driving regulations are probably used to wrap fish or, better, to light the fire of a ‘special ceremony’. That doesn’t mean that the traffic is like the first day of sales in Myer, no. There’re some rules to follow and a hierarchy to respect.

Let’s see a few of them.

 (1) The bigger the vehicle, the more priority it has on the road. While driving in a straight road you should be aware of trucks which want to take the road you’re in and give them way because otherwise they will just hit you. That works always unless you’re in another truck, then the last in blowing the horn has to give way to the other.

 (2) The only point of the white lines son the asphalt is making your feel like you’re in a PS3 game. Roads are narrow in Bali: main roads and country roads. That’s why cars and trucks drive in the middle and bikes do where they find enough space. In case two vehicles meet in opposite directions, the smallest one gives way or the fist in blowing the horn does it, again. Bikes just try not to be in the middle of a crash caused by two trucks fighting for the way.

 (3) You can freely choose your speed. It’s difficult to ride a scooter faster that 60 km/h because of the traffic, the conditions and the shape of the roads. Trucks usually don’t go faster than 30 km/h if the driver is under aged or 50 km/h for an adult and only if the road goes downhill. Cars literally go at breakneck speed, especially when they have tourists in the passenger seats.

 (4) There’s no load limit for motorbikes. If the motorbike is moving there’s no problem. So motorbikes usually carry two adults and two kids. The first kid stands up in the front of the scooter, head at the same high of the handlebar. The first adult, usually a man, drives and sits in the very front edge of the seat. The next kid, usually the youngest, sits just after the first adult, probably his father. The other adult, normally a woman and the mother of the kids, sits astride or sidesaddle in the room leftover at the back of the seat. As soon as the first kid loses his first teeth (in a natural way or helped by a sudden slowdown), he will receive his first motorbike. And probably this is the reason why Bali is full of guys of unclear age, but definitively underage, who ride bikes a few sizes bigger than them while smoking and blowing the horn to say ‘See you at school on Monday’ to the kid driving the truck in the opposite direction.

 (5) There’s no overtaking. You can drive at your speed and the others will drive at theirs. If there’s a slower driver in front of you, just blow the horn and keep driving next to him. It doesn’t matter if there’s a motorbike overtaking a car which is overtaking a truck in the opposite lane. Then, here we have a mathematic paradox that only a few brilliant minds could resolve: how can four vehicles stay in parallel in a road narrower than the sum of the width of each of them?




Once you know how works the traffic code in Indonesia, let’s tell a practical case:

We wake up at six in the morning (we didn’t get rid of the jet lag in the whole trip), we have breakfast and jump into the motorbike. At this time of the day the roads aren’t too busy. We normally took secondary roads, some main roads and very few country roads.

We drive overtaking all the motorbikes with three or four passengers, while the motorbikes with a local single rider, doesn’t matter if it’s a kid, teenager or adult, overtake us. We hear a horn, so let’s give way for the vehicle to overtake. That could be a taxi, a private car or a touristic van (in Bali the touristic busses are actually vans) full of German tourists, those that buy sarongs for 10 dollars. It’s finally a little truck carrying four cows.

We keep driving and the garbage truck (which is driven by a kid of no more than twelve years old) decides to start its way just in front of a four-passenger bike and after them, us. We slow down and the truck takes its place on the road. It’s uphill, the load is heavy and the driver’s dad doesn’t allow the kid to use the second gear, so all the garbage truck cortege flows at 20 km/h in this narrow and winding road. We have to blow the horn again in every curve: if no one replies, we can go through normally; if it’s the opposite we ride as left as possible.

The cortege is the following at this point: the rubbish truck moving at 15 km/h, a touristic speedy van that has just overtake us and the four-passenger bike, the four-passenger scooter and us, then a car and lots of other vehicles. There’re mainly cars and motorbikes coming through the other lane and a nice white line it’s painted in the asphalt without anyone taking notice.

After a few ‘easy curves’ the speedy van overtakes the rubbish truck because it’s only motorbikes coming down and they can just drive on the very left as soon as the van blows its horn. So everyone decides it’s time to do the same in the next ‘good curves’. Arrived the moment of the overtaking, we had the motorbike with the whole family beyond us, the truck on the left and the car that was previously after us it’s now overtaking us on the right. The two motorbikes manage to finish the move. In the opposite lane there’s again a slow truck and a scooter and a car passing it. The bike speeds and gets his place in front of the truck. The car in our lane blows the horn and the other in the opposite direction speeds, and just in the moment that looks like they’re going to crash, each one step aside and, magically, the perfect overtaking it’s done.

In the same road we find motorbikes going down through our lane. We guess they are farmers with their blocks in our side of the road. A reason good enough to drive in the opposite way.




The day goes through and we start feeling that our faces, arms and legs are becoming sticky: a mixture of sweat, sunscreen and burnt oil gets stuck on our skin. Burnt oil? Yes. In Indonesia the petrol is granted by the government and sold in public stations under the name of Pertamina. A liter of petrol costs 4500 rupees, which is about 45 dollar cents, and it’s the same price, at least, all around Bali. Surprisingly, a lot of people buy petrol from the stations, mix it with oil and sell it more expensive in their front door. Even if you’re in a scooter, there’re enough Pertaminas spread over the island not to need to buy this stuff. But they seem to be impatient or very busy people in Bali, so you can easily find customers buying adultered petrol just 50 meters far from the public gas station, just not to wait in the queue (that is pretty long, though). So that’s why, some motorbikes seem to be steam trains and that smoke in addition to others makes that in Bali you can see a lot less stars than in Kyneton. 

Finally, we stop the motorbike, we leave the helmets in the mirrors (it’s very unusual anyone to steal, they may cheat you with the prices but they won’t steal) and we go to give thanks to Shiva offering a few cookies for helping us reach our destination alive and safe.

After this first and very long English update, there’ll be more! Marina says she’ll translate the future ones and Enrique is already preparing the summary of the other half of the Indonesian adventure in the little Gili Air Island.


Enrique & Marina

8 comentarios:

  1. Me alegro que hayáis regresado, que angustia leer la descripción de los adelantamientos.
    MAT

    ResponderEliminar
  2. ¡Cómo moláis! Yo con tal de no conducir por esos sitios me quedaría viviendo en un templo xD

    Un beso pareja :) se os echa de menos!

    ResponderEliminar
  3. Madre mía! La hormiga atómica x2!!! Menuda GUARRADA las "piscinas", no me la coláis! ya puestos podríais bañaros en el templo y que los peces os hagan peeling.

    Un abrazo enorme a los dos!!

    ResponderEliminar
  4. Bueno, y las fotos de la boda en secreta en Bali para cuándo. Supongo que ha salido en Telecinco, pero ese canal no lo coge mi TV.
    Isa - Familia Manzanas

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Vaya! Nos habeis pillado! Mira que le dijimos a Belen que lo contase a Jorge Javier...

      Eliminar
  5. Cuando volvais, esperamos que conduzcais a la europea, porque sino, aquí, no la contais. Tío Sergio y tía Maite. Besos.

    ResponderEliminar
  6. Chicos vaya aventuras!!!
    Dentro de muy poquito estoy haciendo lo mismo.. jiji
    Podríais decir plus el nombre de las Home Stay?

    Mil gracias!!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Despues de un pequenyo ejercicio de memoria, aqui las teneis:

      Ubud: Pica Sedana Homestay.
      Tirta Gangga: Rijasa Homestay.
      Tulamben: Homestay de la tienda de alimentos. Esta destras y no se ve, no creo ni que tenga nombre.
      Lobina: Harry's Homestay.
      Todos estos salieron entre 15AU$ y 7AU$.

      Gili Air: Satu Tiga Homestay.
      Aqui nos dimos un capricho, 30AU$. Los hay mas baratos si no quires piscina y tanta pijada.

      Eliminar