sábado, 11 de agosto de 2012

CONDUCIR POR LA IZQUIERDA




Bienvenidos a la Nave del Misterio. En Australia se conduce por la izquierda, luego el volante está a la derecha. Misterio resuelto.

La gran pregunta que todos nos hemos hecho alguna vez, obviando la de cómo entra Papá Noel en las casas sin chimenea, es cómo tienen el cambio de marchas los coches con el volante a la derecha. ¿Hay simetría? Pues, queridos amigos de lo desconocido, no. El cambio de marchas se mantiene igual: está situado entre el asiento del conductor y el del  copiloto y el recorrido de la palanca al cambiar las marchas es el mismo que en los coches del resto del mundo civilizado. De este modo la primera marcha se engrana moviendo la palanca hacia la izquierda en dirección al copiloto y posteriormente hacia delante, en dirección al cenicero.

Teniendo en cuenta que el cambio de marchas no cambia (risas enlatadas) respecto a los coches “de casa”, ¿Qué problema puede haber? Pues que el cerebro sí que es simétrico, lo que hace que exista cierta tendencia a intentar arrancar en quinta, cosa que es ciertamente complicado de ejecutar sin quemar algo.

Una vez superado el tema de la palanca de cambio, vamos con los controles del cuadro de mandos. En este caso sí que hay simetría: los intermitentes (indicadores de dirección para los que estéis con la teórica del carné de conducir) y las luces están en la palanca de la derecha del volante, mientras que los limpiaparabrisas se dirigen con la palanca situada a la izquierda. Esta intrigante característica es la culpable de que se pueda distinguir un coche conducido por turistas por lo limpia que lleva la luna delantera, ya que los “guiris” tendemos a señalizar los cambios de dirección limpiando el parabrisas. Se ha dado el caso de querer hacer ráfagas a alguien y recibir una remojada del agua jabonosa de los limpiaparabrisas en lugar de eso. De hecho los australianos nunca limpian el parabrisas para que no les confundan con turistas, prefieren parecer unos guarretes. Una vez superada la dislexia lateral inicial, en el caso de los intermitentes se mantiene lo de arriba para indicar izquierda y abajo para indicar derecha.

Bueno, ya sabemos cómo funciona el coche con el volante a la izquierda; hemos encendido y apagado las luces, puesto los intermitentes y los limpiaparabrisas indistintamente, tratado de arrancar en quinta... ¡Y todavía no hemos circulado ni siquiera un metro!



Toca salir a circular, así que voy a explicaros nuestra experiencia: sabemos que debemos ir por la izquierda, que las rotondas se hacen en el sentido de las agujas del reloj y que se adelanta por la derecha (esto es muy fácil de interiorizar si eres Farruquito). ¿Qué es lo primero que hice para hacer todo esto bien? Fácil: acercar el asiento lo máximo posible al volante, hasta el punto de que las rodillas y los codos estén peligrosamente cerca, alargar el cuello para que la cara esté más cerca, si cabe, del parabrisas, abrir mucho los ojos y poner cara de emú lobotomizado (podéis buscar una foto en internet, por si no lo hacéis: es el avestruz de Australia).

Una vez que empiezas a circular consigues, con algo de esfuerzo, ir por el carril izquierdo e ir haciendo todas las cosas bien. Incluso vas rápido porque, afortunadamente no hay nadie más conduciendo en el mismo sentido que tú. ¡Mentira! Miras por el retrovisor y resulta que todos los que van por tu carril están detrás de ti, eres un tapón y debes aceptarlo. En ese momento te das cuenta de que eres una de las personas más odiadas de Australia.



Otra de las cosas curiosas de conducir por Australia por primera vez es que todo el mundo te saluda… ¡Cómo si supiesen que te estás estrenando! Los australianos son realmente simpáticos. Después de un buen rato en el que todo el mundo te saluda con la mano, justo cuando uno de los conductores casi alcanza a darte una colleja  te das cuenta de que realmente lo que hacen es decirte que vas muy a la derecha, que te eches hacia tu carril, ¡Dominguero! Madre mía…

Debemos deciros que a conducir por la izquierda se aprende conduciendo y nosotros estos días estamos conduciendo mucho. Hoy mismo hemos tenido nuestro “examen final” particular: hemos circulado durante más de 100 km, 50 de ellos de noche por una carretera de dos sentidos que hace que las curvas del Garraf parezcan una autopista. Ahora mismo conducir por la izquierda nos parece lo más normal del mundo, y circular sin pagar peajes también. La gasolina, por cierto, está al mismo precio que en España.



Hasta aquí llega el tutorial de conducir por la izquierda, pero haremos una pregunta final: ¿La gente camina por la izquierda? Pues sí. En las escaleras mecánicas la “mitad” que corresponde a la gente que las sube caminando es la derecha. Si te encuentras a alguien de frente por la acera debes apartarte a la izquierda, no a la derecha, y si te adelanta una bicicleta debéis saber que lo hará por la derecha, con toda la razón del mundo. Las yayas con carritos son como en España, van por donde quieren y atropellando.

Mañana por la mañana nos vamos a bucear a la Gran Barrera de Coral, a mitad de precio por cortesía de la familia con la que vivimos (los Kurth), y el domingo iremos a la Crocodile Experience de gratis, también cortesía de nuestra familia australiana. Ya os contaremos en próximas actualizaciones.

Enrique & Marina


3 comentarios:

  1. Muy bueno el monólogo.
    Mat

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  2. Me encanta vuestro blog, y por supuesto vuestra aventura!!! Estoy enganchadisima, y con mucha envidia (de la sana), ya que yo nunca sería capaz de hacer lo mismo.

    Me estoy leyendo todos los detalles de todas las publicaciones del tirón, vaya friki,no?!?! Aparecí en el blog por casualidad (cotilleando, claro), me leí la última publicación y tuve la necesidad de leer desde el principio :)

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    1. Muchas gracias Estefanía, nos alegra mucho que te guste nuestra aventura. Eso de que nunca serías capaz de hacer lo mismo... no creo que sea verdad; querer es poder.
      Un abrazo.

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