sábado, 21 de enero de 2017

ESQUÍ DE FONDO

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Donde fueres haz lo que vieres, y aquí todo el mundo se mueve patinando. Así que nos alquilamos unos esquís y nos fuimos a probar esto del esquí de fondo.



Estuvimos unas cuatro horas y media marchando arriba y abajo por todos los senderos que estaban ya preparados por el personal del parque. Más tarde hemos descubierto que la mayoría de sesiones de esquí de fondo no suelen pasar de un par de horas como máximo. Para los lugareños salir a esquiar es como en Barcelona salir a correr. A menos que seas un ultramaratoniano (como casi todo el mundo ahora) pues no sales a correr durante casi cinco horas.



Esto del esquí de fondo tiene su gracia y es tremendamente más barato que el esquí tradicional así que este va a ser nuestro deporte de invierno. En parte también por necesitad ya que hay tanta nieve que es imposible ir de excursión sin esquíes o raquetas de nieve.



Nuestra técnica debe hacer daño a la vista pero nos movemos, que en el fondo es lo que cuenta. Y parece un deporte muy completo ya que acabas con los brazos más cansados que las piernas, que afortunadamente no sufren ningún impacto (al contrario que cuando corres). Es un poco como ir en bicicleta pero sin bicicleta. 



Empezamos por uno de los senderos o carriles o como sea que se llamen que está justo detrás de casa y que sigue el curso del Bow River por dentro del cámping de Lake Louise, actualmente cerrado ya que no pueden conectar el cercado electrificado y todavía hay un oso pardo que no ha ido a hibernar.



Una vez tuvimos ya cierta confianza y dejamos de parecer Michael Jackson haciendo el moonwalk nos aventuramos hacia el otro extremo del pueblo, donde cogimos el sendero llamado Tramline que sube hasta The Divide, donde seguimos por la carretera que lleva hasta el Moraine Lake.



Después de unos kilometrillos de subida nos avisaron de que la carretera estaba cerrada antes de llegar al famoso Moraine Lake por el riesgo de avalanchas así que nos dimos la vuelta. Y qué divertido. Pones los esquíes en los carrilitos y bajas como si fueses un coche de Scalextric, y menos mal porque ya íbamos bastante cansados.

Marina encontró en el trastero de casa unos esquíes y unos botines de su talla así que ahora sólo tenemos que alquilar los míos, menudo chollo.


Enrique & Marina
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CROSS COUNTRY SKIING



In Rome do as the Romans do, right? And here in the Rockies everyone gets on the move sliding in some way. OK, so let’s do the same. We got ourselves some cross country skis and off we go.



We spent about four hours going up and down exploring the tracks nearby our house that were mostly already track-set. We latter found out that you normally don’t ski for such a long time unless you’re going somewhere. The usual length of a skiing session is about a couple of hours or so. Cros country is the pretty much the winter equivalent to running in Barcelona so, unless you are a ultra-marathon runner (well, like almost every second person now…), you don’t go out running for nearly five hours on a regular basis. 



It turns out that cross country skiing is quite a lot of fun and considerably cheaper than down-hill skiing. For this reason, we’ve decided that it’s going to be our winter sport while in the Rockies. Well, for this and also because there’s so much snow on most of the tracks that exploring the mountains is literally impossible unless you’re using skis or snow shoes. 



We’re still working on our technique. So far we manage to slide down and climb little hills without losing our dignity. Eventually we’ll look stylish. Besides, it apparently is a very complete sport because you not only use your legs but also your arms and, since you’re sliding, knees stay free from any impact (as opposed to running).



We started easy at the back of our house in the Bow River track and the camping ground loop.  Note that the camping is closed for the season and also because the electric fence that keeps wildlife away doesn’t work in the winter… At that time there was a bear still not hibernating and we had to keep our hears open for any dangers. The access to this area is now closed to the public because it’s too close to a river that recently got flooded with icy water and a huge ice block current. The damage was pretty scary and Parks Canada has decided to close the access to all the tracks surrounding the Bow River within Lake Louise Village. 



After getting some confidence and when we didn’t completely look like Michael Jackson dancing the moonwalk, we crossed up to the end of the township to take the Tramline track that leads up to The Divide, where we took Morraine Lake Road for a short bit. 



After skiing up for a few minutes we were warned that the end of the road was closed due to avalanche danger and that we were not going to make it to the lake itself. Again we decided to turn back. It was getting too late anyway and we aren’t very experienced in this environment yet. Oh! and going down was a lot of fun! You place your skis in the little tracks set in the snow and you basically can just let yourself go like a Scalextric car! So sliding down is faster and way less tiring!

I was lucky enough to find a set of skis left behind at our place that fit me pretty well. They’re really old but they work well if I wax them properly. So basically I can now go skiing instead of running anytime and when we go on an adventure it’s only one set to rent. What a bargain, hey? 

Enrique & Marina

viernes, 13 de enero de 2017

EXCURSIÓN HASTA EL LAKE AGNES

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Al no tener coche vamos caminando a todos lados, así que las excursiones que vamos haciendo, al menos de momento, empiezan todas por la ascensión hasta Lake Louise. Una vez ahí hay multitud de senderos para escoger, así que nosotros decidimos subir hasta el Lake Agnes.



El camino sale casi desde la recepción del Chateau Lake Louise y asciende a través del interminable bosque de abetos en dirección a dos picos: el Big Beehive y el Little Beehive (la Gran Colmena y la Pequeña Colmena, parece que los bautizase Camilo José Cela).




A medio camino se pasa por el Mirror Lake, que traducido al castellano es Lago Espejo. Esto debe aplicar al verano porque ahora está completamente congelado por lo que no refleja nada. Se le ve potencial por eso, ya que está muy resguardado del viento, así que habrá que volver cuando no esté helado.




Pasado el Mirror Lake se sigue hacia la casa de té más alta de Canadá, justo situada a orillas del Lake Agnes. En invierno está cerrada ya que se encuentra en zona de avalanchas y, no nos engañemos tampoco, a ver quién es el guapo que sube las provisiones con toda la nieve y hielo del camino.




Desde el Lake Agnes hay unas vistas muy bonitas del valle donde se pueden ver ambos Lake Louise, el lago y el pueblo, con la estación de esquí al fondo.




Desde el Lake Agnes seguimos caminando hacia la Little Beehive pero empezó a nevar y estábamos en una zona de avalanchas realmente clara así que nos dimos la vuelta. Al final resultó ser la decisión correcta porque tardamos más de lo que pensábamos en llegar al pueblo y casi se nos pasa la hora de cenar, que aquí son las 16:30.


Enrique & Marina
English version

HIKE UP TO LAKE AGNES



We don’t have a car yet and we have to walk everywhere and this includes all the trailheads. Pretty much every track close by starts at the Lake so we always have to hike up to start. 



The track starts pretty much behind the Chateau Lake Louise and climbs through the thick pine forest towards two peaks called Big Beehive and Little Beehive. 




Half way we past Mirror Lake. That must be because of the reflection you get in the summer because right now it’s completely frozen an covered in snow and nothing shines back. It looks like it’s got great potential, though. It’s pretty sheltered from any possible wind which is super important. We’ll come back in the summer and tell you. 




A little higher than the Mirror Lake there’s the highest teahouse set in Canada, on Lake Agnes’ shores. The establishment is closed for the season because it’s located within avalanche risk area and, honestly, because taking supplies up there with all the snow and ice on the way must be too hard for the revenue they’d get from the few coffees they’d sell throughout the day. 




From the lookout at Lake Agnes the views overlook Lake Louise Village at the bottom, Lake in the middle and Ski resort at the end. 




We followed the path leading to Little Beehive for a bit but it was snowing and the snow looked really thick and really fresh. It looked like no one had been walking those ways lately and therefore we decided it might be too risky to go ahead, so we turned around instead. Also it was dinner time was getting close and we still had to go back to the Village, where dinner starts at 16.30 for us. 

Enrique & Marina

martes, 3 de enero de 2017

EXCURSIÓN HASTA EL LAKE LOUISE

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Vamos a ver, si vivimos en Lake Louise y es un pueblo más pequeño que Villar de Argañán, ¿Cómo demonios vamos a hacer una excursión hasta Lake Louise? Pues bien, el pueblo donde vivimos se llama Lake Louise Village, que está a unos 5 km de lo que sería el Lago Louise o Lake Louise en inglés.



Para llegar hasta el lago se puede ir en coche por una carretera que serpentea siguiendo el arrollo de desagüe del lago, tardando unos diez minutos, o se puede ir caminando (o esquiando) por el bosque de abetos que separa el lago del pueblo, tardando entre 40 minutos y una hora; dependiendo de lo profunda que sea la capa de nieve y de las fotos que uno se pare a tomar.



Una vez pasado el susto inicial de los osos pardos (los famosos Grizzlies) la excursión es perfecta. ¿Qué es esto del susto de los osos? Pues bien, por lo general los osos no son agresivos y no atacan a los humanos, pero no son lo que se dice el animal más atento del mundo (no tienen depredadores naturales por lo que básicamente viven extremadamente despreocupados) así que si uno va caminando en silencio corre el riesgo de “sorprender” a uno de estos osos y, a causa del susto, el oso puede atacar. 



Es por esto que una de las normas oficiosas del parque es la de caminar haciendo el máximo ruido posible (cantando, gritando de vez en cuando, haciendo sonar una bocina periódicamente) para que los osos sepan que hay humanos por la zona y además recomiendan también llevar spray anti osos (algo así como gas pimienta para osos). 



Afortunadamente ir de excursión con Marina no es una actividad para nada silenciosa ya que, una vez empezamos a caminar, se transforma en una locutora de radio por lo que todos los animales del bosque saben dónde estamos en cada momento.

El sendero, con una capa de nieve de un par de palmos, va siguiendo el riachuelo que comunica el Lake Louise con el Bow River (que cruza el pueblo de Lake Louise) atravesando un muy denso bosque de abetos. 



La nieve es muy diferente a la que tenemos en los Pirineos o en Nueva Zelanda. No moja. La puedes agarrar con las manos y se desmenuza en un polvo que parece harina pero no se funde y te empapa los guantes. El sonido de los pasos es también completamente distinto. Así como si uno va a caminar por Puigcerdá después de que nieve los pasos suenan acuosos aquí parece que estemos caminando sobre galletas María. Es un sonido seco y crujiente. 



El color también parece más blanco y puede que lo sea ya que al no ser nada húmeda no se embarra. De este modo entrar en el bosque es como entrar en una película en blanco y negro: la nieve, obviamente, es blanca, los troncos de los abetos son tan oscuros que parecen de ébano, así como sus agujas donde el contraste de su verde tremendamente apagado con el blanco de la nieve acumulada sobre ellas hace que parezcan de color azabache. 



Una vez superado el bosque llegamos al Lake Louise, donde a sus orillas se alza el famoso Fairmont Chateau Lake Louise, un hotel gigante que ya se podrían haber ahorrado. El edificio es bonito y queda precioso en las postales, pero igual deberían haber hecho una ley de costas para evitar su construcción.



El Lake Louise está ya completamente congelado, siendo la capa de hielo lo suficientemente gruesa como para que los del Fairmont adecenten un trozo para hacer patinaje y mantengan un camino de un par de kilómetros sobre la superficie helada que es parte de las excursiones de la zona.



El lago es impresionante. A un extremo esta el Chateau Lake Louise y al otro está el Glaciar Victoria. A ambos lados se alzan montañas casi verticales llenas de abetos y de nieve donde se pueden apreciar perfectamente los recorridos de las constantes avalanchas.



A pesar de ser una excursión relativamente corta es físicamente cansada ya que caminar sobre nieve, sin llevar raquetas o esquíes, requiere bastante esfuerzo, especialmente subiendo. Ahora bien, bajar es muy rápido y divertido (hasta que te caes de culo, claro).


Enrique & Marina

English version THE HIKE TO LAKE LOUISE



Ok, we said we live in Lake Louise which is a tiny town and now we’re climbing up to Lake Louise. How’s this possible? Well, we may have not been using the proper terminology. We should refer as Lake Louise Village to the place where we life, the township. And the actual lake with water (or ice) and all that it’s 5 km up a hill.



There’s a windy road following the little creek that the outlet of the lake forms that links both sites in about ten minutes driving. Alternatively, there’s a track along the pine forest that can be covered by foot or skiing. This last one takes between 40 minutes and 1 hour depending on the thickness of the snow cover and the time spent taking pictures. 



The trek is pleasant and enjoyable once you get over the grizzly bears paranoia (GBP). Let’s describe this made up syndrome the Canadian equivalent to the High Altitude Paranoia or HAP that we discovered (or invented) in the Annapurnas. Let’s see, in general bears aren’t aggressive and wouldn’t attack humans. However, bears don’t have natural predators and therefore they aren’t as vigilant as preys would be so they happily hang around the forest carelessly. That means that you may bump into them while they’re joyfully eating their berries and their honey and give them a fright if they didn’t hear you coming. Then, they could get angry and want to attack you poor human. 



Therefore, one of the rules to follow to stay safe in the Natural Park is to be loud and noisy when hiking in the forest (singing, giving a shout or blowing a horn every so often are good practices). This was, bears will be aware of humans around the area. Moreover, it’s also recommended to carry bear spray with you which is something like pepper spray but for bears. 



Enrique holds the opinion that I am like a radio and that when we’re in the bush I can’t shut up and all the animals know from miles away that we’re coming. But that’s not true. I sometimes have to stop talking to breath. 

Back to the point, the track follows the creek that channels the overflow from the Lake Louise to the Bow River (this one crosses village). It’s currently covered with about two hand lengths of snow and crosses a thick pine three forest. 



This snow here is really different from any other snow we’ve come across in the Pyrenees or New Zealand. It doesn’t get you wet. You can grab a handful but will crumble like flour, won’t melt and won’t soak your gloves. The way your steps sound is also completely different. In the Pyrenees you’ll hear your steps would sound like when walking on wet mud while here your feet make a crushing noise like walking over gravel or glass or crisps. 



Also, it seems whiter and it might actually be because it’s not wet and it doesn’t melt and for this reason it doesn’t make brown muddy patches. Therefore, when you’re inside the forest it seems you’re in a black and white film. The white is obviously from the snow and everything else resembles completely back: the trunks are so deep dark brown that look like ebony and the pine needles, when not covered in snow, contrast so much with the white snow that you’d think they’re make out of jet. 



After the forest trails you arrive to Lake Louise in which shores stands the famous and controversial Fairmont Chateau Lake Louise. It is a beautiful building and looks great in the postcards, particularly the ones that show views from the sky. But the hotel is gigantic and distracts you a little bit from contemplating the nature. The Lake could de without it. 



The Lake gets completely frozen in the winter and the layer of ice is thick enough to allow to groom an outdoors skating rink and a path to get to the end of the lake walking over ice. 



The scenery is spectacular as you can guess. At one end the Chateau Lake Louise stands its geometrically while at the other the Victoria Glacier shows off its majesty. Huge and nearly vertical mountains surround the lake linking both ends. The bowl is covered with fir trees and snow and at this time of the year you can tell the course that any avalanches may have followed. 



Getting up to the Lake from the village it’s a pretty simple and short walk but physically tiring specially when not using snowshoes or cross country skis. Going up requires a fair bit of effort while going down is way faster and fun (unless you fall off on your butt).

There’ll be more soon.

Enrique & Marina