lunes, 1 de febrero de 2016

12 COSAS QUE SE HACEN AL VIAJAR

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Para ser justos la verdad es que no nos hemos movido demasiado en los casi cuatro años que llevamos de viaje. Pero esto no quiere decir que no hayamos vivido similares experiencias a las que tienen los trotamundos más tradicionales, esos con blogs del estilo de “dando la vuelta al mundo”, “trotando por el planeta” o “caminando descalzo por Asia fumando porros en fiestas de la luna llena”, que llevan barba de tres meses, pelazo en los sobacos y pelotillas detrás de las orejas.

Salvando las distancias, lo nuestro es más un lento viaje de largo recorrido que un paseo mochilero por países mosquiteros, todos tenemos ciertas cosillas en común que ocurren al “irse de casa”, y para hacer este blog un poco más mainstream, vamos a hacer una lista. Porque a los hombres nos gustan las listas. Y a las mujeres seguro que también.

1. Enviar fotos de comida a tu madre

Marina llevaba ya tiempo viviendo sola en Barcelona pero yo no. Y yo soy un hombre, cada vez que hacemos algo inhabitual como cocinar (no calentar en el microondas algo cocinado por mamá), hacer la colada o cambiar el cepillo de dientes antes de que se le caigan las cerdas, nos creemos merecedores de un premio Nobel, el que sea. Así que cada vez que cocinábamos una tortilla de patatas era un acontecimiento importantísimo que requería una foto de prueba para enviar a casa. Lo mismo con las bravas, las croquetas, las empanadillas de atún y, evidentemente, el pan con tomate, que parece simple, pero no lo es.

2. Pensar en el menú semanal

Esto es dificilísimo. Pensar en lo que vas a comer durante toda la semana. Esto son 7 desayunos, 7 comidas y 7 cenas. A mí no me gusta especialmente el arroz así que la cosa se dificulta aún más. Menudo mérito tienen las madres que son capaces de alimentarnos durante 25 años repitiendo únicamente los espaguetis de los sábados. La solución a tamaño problema es fácil, nos hacemos yoguis y nos alimentamos de prana (luz solar). Así conseguimos un figurín envidiable y estamos listos para la operación biquini. Y mientras tanto vamos enviando fotos a nuestras madres de aquel día de hace tres años cuando hicimos una tortilla, varias croquetas, unas empanadillas y unas patatas con all i oli para que se crean que comemos bien.



3. Descubrir que la leche es cara

Con el dinero de los papás es muy fácil comprar galletas Príncipe, cereales Chocapic, Cola Cao y leche fresca. Pero la cosa cambia cuando el dinero es tuyo. Como dicen Marc y Édel constantemente en su blog “Al cul del món”, hay que ahorrar. Y qué es lo primero que se quita del presupuesto: los bienes de lujo (excepto en España que lo primero que recortamos es Sanidad y Educación, total tenemos Tele 5 para educar a los zoquetes y hacer enfermar a los listos), y la comida es un bien de lujo. ¿Qué la leche fresca es muy cara? Pues 5 kg de leche en polvo que duran tres meses. ¿Qué las galletas de chocolate son muy caras? Pues te compras unas galletitas de fibra y te imaginas que llevan chocolate. ¿Qué el Nesquik es muy caro? Pues agua del grifo que seguro que es más sano. Así de fácil.

4. Explicar que la Sagrada Familia no es la catedral de Barcelona

Esto ya no lo hacemos. Cuando alguien nos dice que ha estado en Barcelona y que le encantó la extravagante catedral de Gáudi (en pitinglish lo dicen así) nos limitamos a sonreír y asentir como hacen los chinos de los bazares cuando les preguntas si tienen madera de pino de Yellowstone (y la tienen, porque en los bazares chinos, si te lo propones, encuentras hasta la vergüenza de Rajoy), básicamente porque explicar que la catedral es otro edificio más viejo pero ya acabado hace que se pierda el hilo de la conversación. Donde sí nos picamos todavía es cuando dicen que la Sagrada Familia no está acabada porque somos pobres. Pobre no es el que menos tiene sino el que menos necesita, y nosotros no necesitamos agoreros, así que chitón.



5. Fardar del clima de Barcelona, hasta que preguntan por las noches de agosto

Esto pasa siempre. Cuando estamos en climas algo extremos como Nueva Zelanda, por el frío, o Filipinas, por el calor, siempre fardamos del increíble clima Mediterráneo de Barcelona. Y siempre está presente, como salido de la nada, el típico listillo que pregunta por las noches de agosto. Pues mira, listo, las noches de agosto en Barcelona no son para dormir. Te vas a la calle a tomar unos quicos y quejarte de que España nos roba. Y punto pelota.

6. Pensar que llevas demasiado equipaje hasta que ves a mochileros alemanes

Dejamos Barcelona con una maleta cada uno, llena por supuesto porque la maleta que escoges se llena hasta los topes. Pensábamos que llevábamos demasiadas cosas hasta que empezamos a cruzarnos con los caracoles procedentes de Alemania y Francia. Varios pares de zapatos, una camisa y una camiseta para cada día del mes, una reproducción a escala 1:1 de “La rendición de Breda” y un busto de oro macizo de Mario Gotze (están de un pesado desde que ganaron el mundial)… en fin. Nosotros sólo llevamos medio Decathlon en la maleta.

7. Explicar que el catalán no es un dialecto

En Barcelona hablamos catalán. Y castellano. Son diferentes pero parecidos. El catalán suena similar al francés o al italiano y no es un dialecto del castellano. Todas las lenguas cuyo origen es el latín son similares. ¿Entonces qué pasa cuando vais a Madrid? ¿Os entienden? Sí, nuestra lengua materna es también el castellano. ¿Y entendéis a la gente de Sudamérica? Sí, ellos también hablan castellano. ¿Y traduces automáticamente al catalán cuando alguien te habla en castellano? No, ignorante, ambas lenguas son maternas para nosotros. Entonces en tu zona de España se habla una variante del español llamada catalán. Mira fill, ves a cagar.

8. Tener la diferencia horaria presente constantemente

A ver, los partidos de Champions son los martes o miércoles a las 20:45 hora española, lo que aquí, cuando en España es horario de invierno y aquí de verano (porque esta es otra, el cambio de hora no se hace a la vez en todo el mundo) es el miércoles o el jueves a las 08:45. Pero claro una vez llegamos a cuartos y semis nosotros estamos en horario de invierno y en España en horario de verano, por lo que la diferencia son ahora 10 horas. Entonces si yo chateo con Ricardo a las 11 de la mañana y le digo que por qué está en el chat de gmail en lugar de trabajando, es normal que me trate de tonto porque en París son las 22:00. Hay que ver, menudo lío.

9. El nombre del programa deportivo del plus “El día después” cobra sentido

Esto va relacionado con el punto anterior. Y es que todo ocurre en Europa mientras Nueva Zelanda duerme. Y lo mismo pasa cuando estás de juerga por Bali o por Filipinas. Te vas a dormir justo cuando el día despunta en la Península y te despiertas cuando todo ha sucedido. Y, para qué nos vamos a engañar, por mucho que vivamos en Nueva Zelanda o Australia, la actualidad de aquí nos da bastante igual. Nosotros lo que queremos saber es con quién se ha ido de tapas Bertín Osborne.

10. Escuchar hablar castellano y huir como alma que lleva el diablo

Los españoles no hablamos, gritamos. Y esto es un hecho. Marina y yo podemos estar tan tranquilos en el súper chillándonos la lista de la compra que escuchamos a una familia de domingueros patrios gritar “dile a tu madre que deje de quejarse, coño” que nos convertimos en sordociegos. No entendemos ni hablamos español y por supuesto no vemos las camisetas de la selección con el 7 de Raúl o, peor aún, las camisetas de naranjito, que no deberían estar permitidas ni como pijama. Y es que los españoles, al viajar, damos un poco de vergüenza.

11. Te vuelves menos maniático y mucho menos tolerante

Cuando vas sudando como un cerdo con la mochila a cuestas y encuentras una habitación en la que se ve un poco el color original del suelo y no hay demasiados bichos correteando por ahí, pues estás contento. Y cuando estás compartiendo casa con gente que se cree que el orden y la limpieza son cosa de brujería las palabras “tú, animal de bellota, limpia esto antes de que te suelte un guantazo y te ponga mirando a Cuenca” salen de tu boca al primer indicio de que alguien no va a lavar los platos después de cenar.

12. Te sabes el número de tu pasaporte

Saberse el número del DNI es más o menos habitual, pero ¿Quién se sabe el número de su pasaporte? Pues la gente que viaja y está hasta el gorro de tener que escribirlo en las tarjetitas de los aeropuertos al entrar a un país, al salir del país y casi hasta para ir a mear.



Y vamos a parar ya aquí que tenemos que guardar un poco de tiempo para aburrirnos porque, efectivamente, al viajar uno también se aburre.

Enrique & Marina
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12 THINGS YOU DO WHEN YOU’RE TRAVELLING



To be fair, it’s not that we’ve moved much over the four years we’ve been away. However, that doesn’t mean we haven’t experienced similar lives to those that more conventional globetrotters have, those with blogs called something like “my around the world trip”, “globetrotting the planet” or “walking barefoot in Asia while smoking weed in full moon parties” that wear 3-months-long beards, don’t shave their their underarms and have greasy hair.

Although we shouldn’t go too far comparing our slow-long-but-distance trip with some of those quick-backpacking-walks around warm and cheap countries, we all have things in common that basically happen to anyone who lives away from “home”. And to make our blog a bit more mainstream we’re going to write a list of them. Just because Enrique and I love lists. And for sure you do too.

1. Sending pictures of food to our mums

I flatted for ages while I was at uni in Barcelona but Enrique didn’t. And he’s a boy and a single child. So like most men, every time he does something unusual for him like cooking (re-heat in the microwave food that someone else has prepared ahead doesn’t count), doing laundry or changing the toothbrush before it falls a part it’s like he deserves the Nobel price, any category. So, every time that we cooked a Spanish omelette felt like a special occasion and deserves to be registered with a picture to send home as proof of the achievement. The same happens with any Spanish dishes such as Patatas Bravas, croquettes, tuna empanadas and even the super simple “pà amb tomàquet”.

2. Plan the week menu

That’s extremely complex. Thinking about what you’re going to eat for the whole week. This is 7 breakfast, 7 lunches and 7 dinners! Enrique is not a big fan of rice, which makes it even more challenging. What a great jobs our mums do by not repeating the food they give us in 25 years, only sticking spaghetti bolognese on Saturdays. The solution to that would be to become a yogui and nourish ourselves with “prana” (aka sun light). We’ll have that bikini body ready all year round as side effect and we’ll keep sending pictures of that day we cooked Spanish omelette, croquettes, pies and potatoes with aioli to our mums to convince them that we’re actually eating well.



3. Find out that milk is an expensive product

It’s too easy to buy Milo Cereals, Cadbury drinking chocolate, Oreo cookies and fresh milk with mum and dad’s money. But not so much when that money is yours. Quoting our friends Marc and Ethel “we’ve got to save”. Then, to save we give up luxury items such as food. Kidding, just treats! Is fresh milk too expensive? Let’s shift to milk powder (which is also handy when you live 45 kms far from the supermarket). If your oreos are too expensive, then budget cookies would do. And water must be better for you than drinking chocolate, so that what you get.

4. Tell that Sagrada Familia is not Barcelona’s cathedral

We’re actually over this and we’ve stopped doing it. Now, when someone tells us that they’ve been in Barcelona and loved the extravagant cathedral that Gaudi designed, we smile and nod like Chinese shopkeepers when you ask them if they’ve got any golden beans in the store. We stopped telling people that the city’s cathedral is actually another building way older and completely finished because all our explanation disturbs the conversation flow. When we still interfere is when they point that the work is still in progress because we’re broke. We’re not, we’re slow.



5. Boast about the nice weather of Barcelona, until someone asks about August nights

That happens all the time. When we stay in places with extreme weather like New Zealand for the cold or the Philippines for the heat, we love boasting about our mild Mediterranean climate. But somehow, there’s always a smart ass interrupting our speech and asking about our summer nights. Listen smartypants, summer nights are not made to sleep in August. You’ve got to get out and play in the street or have a slushy in a terrace or dance all night in the beach. Full stop.

6. Think that your luggage is too big. Until you meet a german backpacker.

We left carrying a suitcase each. They both were full, of course, no matter the size of the bag you choose you’ll alway fill it as much as possible. We though we were overloaded until we saw the firsts German and French backpackers. A few pairs of boots, a shirt for each day of their lives, a natural scale reproduction of the Brandenburg gate and few pieces of the Berlin wall can be found among their belongings. And we only brought with us half of favourite sports shop.

7. Tell people that Catalan is not a dialect of Spanish

In Barcelona we speak Catalan. And Spanish too. They’re similar but different. Catalan sounds close to French or Italian and is not dialect of Spanish. All latin languages are similar. And then what happens when you go to Madrid? Do you understand each other? Yeah, because Spanish is also our mother tongue. And do you understand people from South America? Yeah, sure, because they speak Spanish too. And how do you do it? Do you automatically translate in your mind Spanish into Catalan? No, I don’t need to, both languages are already there! Ok I’ve got it, in your region you speak a language that it’s a variety of Spanish, right? Never mind.

8. Think in two time zones at the same time

Right, The Champions League is played Tuesdays and Wednesdays at 20.45 Spanish time which is 8.45 A.M. of the next day when we’re on daylight savings and Spain is in winter time (note that we don’t change watches on the same weekend all over the world).  But then, when the competition gets to quarters and semi finals New Zealand is already changed to winter time and Spain to daylight savings, which makes only 10 hours difference. Then if I’m messaging my friend at 11.00 A.M. and I ask him why he’s not at work, it’s normal that he thinks I’m dumb because it’s 22.00 in Paris. What a mess!

9. Watch the shows about the news instead of the actual news

That’s related with the previous fact because here everything in Europe while we’re sleeping in New Zealand and viceversa. And, even though we live down here we don’t care about what happens here (not true, we do, but the paper here is really short and catching up with news it’s quick and easy. Even local newspapers are free!). What we really care about is if Penelope Cruz is pregnant again and Antonio Bandera’s love life.

10. Run like Forest Gump any time we hear someone speaking Spanish

Spaniards don’t talk, shout. We like it or not, that’s a true fact. I might be shouting to Enrique our shopping list that if I can hear voices doing the same in a familiar language I will turn into a deaf-mute-blind. I won’t speak Spanish or understand Spanish or see the red and yellow shirt of the Spanish National team with the number and the name of the captain at the back. This is just because, in general, when Spanish people goes travelling they can behave in an embarrassing way.

11. You are less fussy but more intolerant

After you spend the whole day sweating like a pig carrying a backpack, finding a room of which you can tell the original color of the floor and doesn’t have many bugs flying around makes you happy. But once you get to your own (shared) place you can’t stand when it doesn’t look tidy. So when your flatmates who think that cleanness and tidiness happen by the Graze of God leave their dishes in the sink for longer than half an hour, you find yourself telling them to wash them before you go and grab the bazooka. 

12. Know by heart your passport number

How often do you use your passport? Well, if you travel a lot, you do very often. And then you get sick of writing that number in the cards that they give in the airport to enter and leave any country. That’s how you learn your number, because you almost have to fill a little card to go to the loo in the plane.



And that’s pretty much it, we’re going to leave it here so we also keep some spare time to get bored because, yes, while travelling you also can get bored.

Enrique & Marina

lunes, 25 de enero de 2016

SACANDO A LOS NIÑOS DE PASEO

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Desde que llegamos aquí Marina y yo hemos intentado sacarle todo el jugo posible a Glenorchy y alrededores. Hemos intentado hacer todas las excursiones posibles, subir a todas las montañas que se pueden subir sin cuerdas y, básicamente, conocer de primera mano la tierra en la que vivimos.




El hecho de vivir en una casa compartida con el resto de los empleados de Blanket Bay hace que nos encontremos con jovenzuelos y jovenzuelas cuya máxima actividad en sus días libres es ir desde su habitación hasta el lavabo.




Desde nuestro punto de vista no hay ninguna diferencia entre una persona que hace eso y una acelga así que, utilizando toda la simpatía que nos caracteriza, poco a poco vamos convenciendo a nuestros compañeros para que saquen la cabeza de sus teléfonos, tablets, ordenadores y demás cachivaches y se dediquen un poco más a disfrutar de la naturaleza de Glenorchy.




Hay gente que ahorra durante años para pagarse un viaje hasta aquí, no es aceptable que la gente que viene aquí a trabajar se pase el día mirándose los pies.



En fin, cuesta un poco poner a todos estos en marcha, pero una vez en movimiento Nueva Zelanda obra su magia y no hay que esforzarse mucho para que caminen. Siempre hay quejas de que si vamos muy rápido, que si la subida es muy empinada, que si llevamos mucho rato caminando… memeces. Al final vuelven a casa todos contentos, contando los segundos para descargar sus fotos en Facebook e Instagram y dar envidia a sus amiguitos.




La primera excursión que hicimos fue al Mount Alfred, que hay que decir es una de las más duras de la zona, pero los novatillos en esto de subir montañas tienen siempre exceso de confianza y a veces va bien bajarles los humos. Los paisajes, como siempre, de lo mejorcito. Las agujetas, buenas también. Gran novatada.




La segunda excursión la hicimos al Mount Judah, esta ya más tranquilita y con paisajes no tan espectaculares. También les gustó, evidentemente.




Ahora estamos intentando convencerles para hacer el Routeburn Track, la excursión más bonita de la zona y uno de los Great Walks de Nueva Zelanda. Pero hay que ir poco a poco ya que una sobredosis de naturaleza y aire fresco puede sentarles mal a estos ratones de ciudad.

Enrique & Marina
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TAKING THE KIDS OUT



From the very beginning, Enrique and I tried to make the most of Glenorchy and surroundings. We’ve tried to do as many tracks as possible and climb all the mountains that didn’t require any ropes, just trying to know first hand our new backyard.




Since we like in a shared staff house with other employees of Blanket Bay, we share our lives with people with very different interests and not everyone finds easy to fill  up their free time in Glenorchy.




It’s not always easy to realise that, as long as we’re all living away from home in a new place, we may as well take the chance to know it particularly when working in  the hospitality business. This is the reason why we both encourage all our housemates and colleagues to get out and about in the several mountains that surround Glenorchy.




People saves for years to travel to the place where we live and work. It wouldn’t be fair not to acknowledge the beauty of the area and spend our days on the phone or the computer.



It’s hard to organise days out together since there’s always someone working or too lazy to get up. But once everyone’s more or less keen, New Zealand does its magic and it’s not hard to keep walking. There’s always the odd person complaining about going too fast or too slow or the track being too steep or too long… At the end of the day, everyone gets back home happy and looking forward to post their pictures in Facebook and Instagram and make all their friends jealous. 




The first track chosen was Mount Alfred, which is probably not the best start since it’s not beginners level. But these guys stubbornly wanted to go there so there we went. The views were stunning as always. And the sore legs for the newbies too.




Then, the second time we took it easy and went to Mount Judah, a way easier track with nice but a bit less spectacular views. They loved it anyway.




The next challenge should be the Routeburn Track, the nicest in the area and one of the great walks of New Zealand. However that’s a way longer one and too much nature may cause and overdose of fresh air.

Enrique & Marina

lunes, 18 de enero de 2016

PAISAJES DE OTAGO

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Esta es la foto que hemos escogido este año como felicitación navideña, ¿A que estamos guapos? El paisaje también es bonito, cosa que ayuda, para qué engañarnos.

Esta actualización es un poco tramposilla, poco textos y mucha foto porque básicamente lo que nos apetecía hacer es presumir un poco de los paisajes que disfrutamos en la que ha sido nuestra casa durante los últimos dos años.



Esto es la curva que rodea Bennett’s Bluff donde está el famoso mirador de la Glenorchy Road, siempre con turistas haciendo fotos.



Esto es la zona de Paradise, detrás del Mount Alfred en el valle del río Dart. Aquí se han rodado escenas del Señor de los Anillos, El Hobbit y del último videoclip de Taylor Swift.



De vez en cuando algo raro pasa en el cielo y tenemos nubes que dan miedo.



Y otras parece que el cielo se cubra de bolitas de algodón de azúcar.



Aquí llueve muy a menudo, pero también hace sol muy a menudo. Cuando ocurre todo al mismo tiempo tenemos un Arco Iris uniendo las orillas del lago.



Los atardeceres son sosillos por aquí en general, pero cuando tenemos uno bueno… es bueno de verdad.



Y los mejores vienen siempre después de las tormentas de arena que se producen en el valle del Dart después de un corrimiento de tierras que ocurrió el año pasado.



Y nuestra vista favorita, desde la cima del Mount Alfred.

Vamos a dejar de presumir ya, que nos cogen ganas de ir de excursión.


Enrique & Marina
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OTAGO LANDSCAPES



This is the picture we’ve chosen for our Christmas postcard. Don’t we look good? The landscape is quite nice too, that helps, right?

This is actually a cheating post because there is hardly text but lots of pictures instead. Basically, to make a point and show off the wonderful landscape around the place we’ve been calling home for the last two years.



That the bend in Bennet’s Bluff where the famous Glenorchy Road lookout is, there’re always tourists taking pictures here.



This area is called Paradise and it’s behind Mount Alfred in the valley of the Dart. Lots of scenes of the Lord of the Rings, the Hobbit and the last Taylor Swift’s video have been shot here.



Sometimes, something strange happens and we have very scary clouds.



Other times the sky looks like it’s been covered with candy floss balls.



It rains a lot here, but the sun shines also very often. When both happen at the same time, we get a rainbow that joins the shores of the lake.



Sunsets are not generally that great here, but when we have a good one it turns out to be really good.



The best ones usually come after a sand storm coming from the valley of the Dart river. These storms happen after a land slide that took place a few years ago.



And our favourite views, from the top of Mount Alfred.

We should better stop that before we decide to drop everything and go for a hike.

Enrique & Marina