viernes, 7 de abril de 2017

EL BÓLIDO

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Nos hemos comprado un coche. Concretamente un Acura EL 1.6 de 1997 de color pepino. ¿Ha sido tan fácil como en Nueva Zelanda? No. Así que empezaremos la historia por el principio de los tiempos…



Para moverse por Canadá es casi imprescindible tener un coche así que decidimos que nos compraríamos uno. El mercado de coches de segunda, tercera y enésima mano es igual que el de Australia o el de Nueva Zelanda: la gente viene al país durante un año, se compra un coche con el que hace una burrada de quilómetros y lo vende antes de volver a casa o continuar viajando. Esto hace que existan lo que se conoce como “coches de 1000 dólares”. Esto es un mercado inmenso de coches que cuestan entre 500 y 2000 dólares y que van cambiando de manos, de mochilero a mochilero hasta que revientan. Con esto uno puede tener suerte, como nosotros en Nueva Zelanda, o se puede no tener suerte, como nosotros con nuestra primera adquisición.



El timo

Después de mirar coches durante un mes decidimos comprar un Chevrolet Trailblazer 4x4 del año 2004, con ruedas de invierno nuevas y un juego de ruedas de verano adicional a unas chicas canadienses que vivían en Canmore (a 70 km de Lake Louise). El coche en general tenía buen aspecto, no muchos quilómetros y las chicas nos dijeron que lo único que había que arreglar era un tornillo de la amortiguación de una de las ruedas.

Lo compramos por 1000 dólares. Al día siguiente lo llevamos al mecánico a arreglar lo que nos habían dicho y, sorpresa, había tantas cosas rotas o podridas en ese coche que la reparación mínima para hacer el coche razonablemente seguro ascendía a 5000 dólares. Evidentemente contactamos con las chicas, les explicamos la situación y les dijimos que queríamos devolverles el coche y recuperar nuestro dinero, a lo que replicaron que el coche era nuestro problema ahora y que no nos iban a devolver nada. En cierto modo tenían razón, nosotros deberíamos haber llevado el coche al mecánico antes de comprarlo, pero decidimos confiar en las chicas, que nos habían dicho que un mecánico les había presupuestado la reparación necesaria en 300 dólares. 

Afortunadamente todas las negociaciones las hicimos vía mensajes escritos así que fuimos a la policía con dichos mensajes. Concretamente a la Policía Montada de Canadá. Estuvimos hablando un rato con uno de los policías quien nos dijo que era vergonzoso que dos canadienses hiciesen eso a dos mochileros y nos asesoró sobre llevar el asunto al “small claims court”, que es una especie de juzgados para pequeñas cantidades de dinero.

Contactamos otra vez con las chicas y les dijimos que íbamos a ir a los juzgados de Calgary a denunciarlas. En ese momento se pusieron chulas y dijeron que habían vendido el coche especificando que el estado era “as is, where is”, que significa que tanto el vendedor como el comprador aceptan que el coche “está como está” y se elimina cualquier responsabilidad sobre el vendedor. Y este fue su mayor error, al vendernos el coche las chicas tenían tanta prisa por sacárselo de encima que se olvidaron de especificar el “as is, where is”. Básicamente teníamos todas las de ganar así que las apretamos un poco más y acabaron confesando, otra vez por escrito, que ningún mecánico les había presupuestado nada, que al ir a cambiar el aceite del motor preguntaron cuánto costaba cambiar un amortiguador.

La venganza

Teníamos los mensajes donde nos mentían, donde reconocían las mentiras y donde se veía claramente que sabían que el coche en realidad estaba para el desguace. Investigamos sus cuentas de Facebook en Instagram y descubrimos que ambas eran instructoras de submarinismo que trabajaban todos los veranos en Tailandia y todos los inviernos en Canadá. Y aquí las ganamos. Volvimos a contactar con ellas y les dijimos que íbamos a ir a los juzgados y que el juicio sería en verano, cuando sabíamos que estarían en Tailandia. Especificamos que si no se presentaban al juicio perderían por incomparecencia y que deberían pagar las costas además de devolvernos los 1000 dólares. Al día siguiente nos devolvieron el dinero y se quedaron con su chatarra (con el informe del mecánico donde se especificaba que el coche era prácticamente irrecuperable), que llevan intentando vender por partes desde entonces.

El proceso de compra

Canadá es realmente curioso para esto. Cuando compras un coche tienes que asegurarlo antes de poder registrarlo en tráfico. Así que el proceso habitual es quedar con el vendedor, obtener todos los datos del coche y llamar a la aseguradora. Entonces, cuando el coche todavía no es tuyo, lo aseguras. Una vez está asegurado vas con el dueño al registro y cambias el nombre del propietario del coche, que es gratis. Una vez hecho esto te registras como persona conductora en Alberta por 25 dólares, pagas 100 dólares por la placa metálica (la matricula) que deberás ponerle al coche que compres (si la quieres personalizada, por ejemplo FCB-1899, debes pagar casi 300 dólares extra) y que te dan al momento. Sales del registro, cambias las matrículas y a conducir.




Nuestro coche

Seguimos mirando coches, esta vez ya escarmentados, y acabamos encontrando a un señor libanés en Calgary que vendía el Acura de su hijo. Fuimos con James a probarlo y nos encantó. No tiene muchos quilómetros, va equipado con ruedas de nieve nuevas de este invierno, es poco potente así que casi no gasta gasolina… un caramelito. 



Lo compramos hace algo más de un mes y estamos encantados con él.


Enrique & Marina
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OUR F1



We bought a car. An dark green Acura EL 1.6 from 1997 to be precise. Was it as easy as buying a car in New Zealand? No. Do you want to hear the complete story? Let’s start from the beginning.



To comfortably move around Canada having a car is pretty much a must, so we were determined to get one. The market of second, third and n-th hand cars is as huge as in Australia or New Zealand: people stays in Canada for a year, they purchase a vehicle, do a ridiculous lot of km’s and they get rid of it just before leaving. Therefore there’s what we call the “$1000 car market”. Basically this is a massive fleet of vehicles worth between $500 and $2000 that change hands from one backpacker to another until eventually they completely break down to an unfixable death. When you decide to get one of these cars, you can get very lucky like we were in New Zealand or you can be unlucky, like we’ve been in our first purchase here. 



The rip-off

After a month looking for vehicles we decided to buy a Chevrolet Trailblazer 4WD from 2004 with  new winter tyres on and an extra set of summer wheels from a couple of Canadian girls living in Canmore (this is only 70 km far from our home). The car, in general looked ok, it didn’t have many km’s. The girls told us that it needed a couple of minor repairs in the suspension that had been quoted for about $300.  

We bought the Chevy for $1000 cash. The next day we took it to the mechanic to fix this couple of issues and, surprise! the vehicle had so many broken bits that would cost us over $5000 only make it safe. Obviously, we contacted the sellers right away and told them about this situation and asked  to return the car and get our money back. They said that it was now our problem and they had no intentions to give us anything back. Well, they had a point. We should have taken that piece of crap to the mechanic first, but we (naive people of us!) trusted them. 

Luckily, all our conversations were via Facebook and text messages so we had all our discussions written and decided to go to the Royal Canadian Mounted Police with all this. We met a wonderful police officer who listened to us moaning and admitted that it was embarrassing for him as a Canadian to hear that two compatriots had done this to a couple of just landed foreigners. Also, he suggested to take the problem to the “small claims court”, which is a court for particulars to claim small quantities and doesn’t require the intervention of professionals lawyers. 

After checking how much would cost us and how much time we’ll have to spend taking this legal action, we contacted the sellers and told them that we’ll take our disagreement to that court in Calgary. At this point they became really defensive and said that they sold us the vehicle “as is”  hence they were free of any liability. Their mistake was that they were in such a rush to get rid of the truck that they forgot to write this two words in the bill of sale. We had lots of winds in our favour, so we pushed a little bit and they confessed (again writing it all) that there wasn’t such a quote for the repairs.  

Our revenge

So, we had all their messages saying one thing and then another and anyone would understand that they knew how bad the car was. Also, we stalked their Facebook a little bit and found out that they work in Thailand in the summer while here only in the winter. Then, we used this information to push them a bit more because the proceeding would be in the summer and the no-show of one of the sides automatically makes the pronouncing benefit the others. In this case the losing part pays not only the claim but also any applicable court fees. The next day we had our money back and they got their heap of scarp along with a real mechanic’s inspection and quote. They’ve been trying to sell the car for parts ever since. 

The sale process

Canada turn out to be really particular in this matter. Insurance is compulsory and therefore you have to insure your vehicle prior registration. Generally, you meet the seller with the car and get all the information you need to insure the vehicle, do all the paperwork with the company while it’s still not yours and then you can go to the register and change the name of the driver of the car, this is free. The old owner gets back his or her plate. After you get registered as an Alberta driver for $25 and buy you own plate for $100 or $300 if you choose a personalised number like FCB-1899, for example. They give you the plate immediately, you just have to hang it and then you can drive away your new wheels. 




Our real car

We kept looking at cars and found a gentlemen from Lebanon who was selling his son’s Acura. This time we went the two of us and also James to test it, it was in Calgary and we had to go anyway to take care of other business. It doesn’t have too many km’s, has pretty new winter tyres, has always been kept in a garage (you can tell so much!), isn’t very powerful so it hardly needs petrol… a sweet little car. 



We took it to the mechanic as well to do a tune up and she’s now in top shape. It’s been about a month with her and we’re happy as Teletubbies. 

Enrique & Marina

lunes, 3 de abril de 2017

TOONIE DAY EN NORQUAY

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Aquí en Canadá tienen una manera divertida de referirse a sus monedas. La moneda de 1 dólar es conocida como “loonie" porque en una de sus caras tiene la imagen de un colimbo (una mezcla entre pato y gaviota), common loon en inglés. ¿Cómo se conoce a la moneda de 2 dólares? Pues toonie, que sería la mezcla de “two” y “loonie”, así que 1 toonie = 2 loonies.



En fin, a lo que íbamos: en la estación de esquí de Norquay, a un par de quilómetros de Banff, un miércoles al mes hacen lo que se conoce como “toonie day”. Esto significa que el forfait cuesta 2 dólares. No hace falta decir nada más.



Norquay tiene 60 pistas que comprenden un area de 78 hectáreas esquiables en las que de media hay una base de 3 metros de nieve. Junto a Lake Louise y Sunshine Village forman las “Big 3”, o las tres grandes de las rocosas.



Así como Lake Louise es gigantesca y tiene pistas para todos los niveles, Norquay es una especie de descornacabras. Casi todas las pistas serían consideradas negras en los Pirineos, ya sea por su inclinación o por los “moguls” (montañas de nieve”) que se forman en ellas y que ahí se quedan porque las máquinas no pueden acceder a determinadas areas.



Dicho esto es muy divertido esquiar aquí ya que, al ser una estación para nivel avanzado casi no te encuentras con domingueros.



Nosotros hemos aprovechado el toonie day los últimos dos meses. Fuimos en febrero con James, nuestro amigo cocinero que trabajó con nosotros en Blanket Bay y que ha vuelto a Canadá, donde tanto Marina como James esquiaron y yo hice snowboard. En marzo fuimos Marina y yo solos y ambos esquiamos.



La característica que hace Norquay especial, obviando la inclinación de sus pistas, son las vistas con las que uno esquía, impresionantes.

¡A ver que tal el toonie day de abril!


Enrique & Marina
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TOONIE DAY IN NORQUAY



Canadians have a cute way to refer to their coins. In the dollar coin there´s a common loon in one of its side, so it´s called ¨loonie¨. Then, what´s the name for the two dollar coin? Well, two dollar coins make a two dollar coin, right? So “two loonies” make a “toonie” if you say it fast, which is what it’s called. Simple. 



Back to the point. Norquay, the ski resort closest to Banff, runs a fundraising once a month during the winter and it’s called “Toonie day”. As you can guess, the lift ticket costs only $2. For everyone.  And the money they make that day goes to whatever charity they chose for the month. Enough said. 



Norquay counts with 60 runs within its 78 hectares covered with and average base of 3 meters of snow. Norquay, Lake Louise and Sunshine Village are known as the “Big 3” of the Canadian Rockies.



While Lake Louise ski resort is huge and has many runs for all different levels, Norquay lays closer to the neck-breaking side in terms of the type of ski hill. Most of the runs would be classified as red or black for Pyrenees standards because of the slope or the moguls. Some runs can be groomed, some others aren’t accessible and the moguls stay they and flourish during the season.  



We aren’t super pros of this sport but we aren’t bad either so we always have a great day in Norquay (for so little!!!) because there isn’t many people despite being almost free. There’s a learners area at the front of the hill but then there’re many independent lifts that take you where beginners never go.



We took advantage of the Toonie day both February and March. In February, our Canadian friend James who we know from back in the origins at Blanket Bay and is back home in Canada now joined us. James and I skied and Enrique chose to snowboard down the slopes. In March, though, Enrique’s back to the dark side and chose to ski again with me. I can’t snowboard, so the opposite is never going to happen. 



I nearly forget to mention. The views from the top of Norquay are jaw-dropping. We have to stop pretty often to take all this beauty in and a picture, if it’s not too freezing cold. 

I can’t wait for April’s Tonnie day! I really hope we get a sunny day!

Enrique & Marina

sábado, 25 de marzo de 2017

DE VISITA DIPLOMÁTICA EN SULPHUR MOUNTAIN

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Pues eso, un buen día nos subimos a nuestro coche oficial con banderitas de la Unión Europea y el Barça encima de los faros, y le dijimos a Alfred, nuestro leal chófer y mayordomo, que nos llevase hasta las faldas de la Montaña de Azufre, que teníamos obligaciones diplomáticas que cumplir.



Realmente no fue así, condujimos nosotros mismos en nuestro nuevo coche (ya explicaremos la aventura de comprar un coche en Canadá más adelante), y eso sí, fuimos hasta la Sulphur Mountain a utilizar nuestro carné de Embajadores de Banff para llegar hasta la cima utilizando el teleférico, o como le llaman aquí, la Góndola.



¿Qué es esto de Embajadores de Banff? Es un carné que se han inventado por aquí y que dan a los lugareños para que podamos hacer gratis muchas de las actividades que se ofrecen en Parque Nacional de Banff. Y nosotros, como buenos catalanes, tan pronto como nos enteramos lo conseguimos.



¿Por qué hacen esto? En Banff están muy concienciados respecto al hecho de que la mayoría de gente que viene a vivir aquí una temporada o dos se va a limitar a trabajar, esquiar y salir de fiesta. La mayoría de estas personas son jóvenes extranjeros o de otras provincias de Canadá con ningún tipo de arraigo en la zona, sin apoyo familiar o grupo sólido de amigos en Banff o alrededores y que van a vivir en una de las zonas más aisladas y con uno de los inviernos más crudos del mundo. Son carne de cañón para sobredosis de metanfetaminas, fentanil (hay cierta psicosis con esta droga en particular), alcohol, agresiones sexuales, enfermedades venéreas, embarazos no deseados, depresión y suicidio. El lote completo, vamos. Las posibles causas de todo esto están muy bien explicadas en este artículo de National Geographic (está en inglés), pero a grandes trazos se pueden resumir en la incapacidad de muchos de estos jovenzuelos de lidiar con la frustración que les produce sentirse solos estando rodeados de gente que está publicando constantemente en las redes sociales lo fantástica que es su experiencia en Banff, que será verdad o no, pero esta gente no tiene la madurez suficiente para separar el grano de la paja cuando miran Instagram, Facebook o Snapchat. En fin, todo esto lo saben los responsables del Parque Nacional y, atención aquí, ¡No miran hacia otro lado! La zona de Banff, Canmore y Lake Louise es lo que se conoce como el Bow Valley, y tiene una infraestructura de relaciones sociales espectacular: atención psicológica gratuita las 24 horas estés donde estés, charlas semanales acerca de la vida en las montañas y sus retos, grupos de “padrinos” para los recién llegados, reuniones de concienciación sobre depresión, abuso de drogas, agresiones… y evidentemente cosas más alegres como grupos excursionistas, salidas con raquetas de nieve, etc. En definitiva, los responsables del Parque Nacional de Banff hacen absolutamente todo lo que pueden para que los lugareños se sientan bienvenidos, cuidados y parte de la comunidad. 



¿Qué piden a cambio? Principalmente se les ve contentos si la gente acaba su aventura en Banff con buena salud tanto física como mental pero claro, quieren que además hables maravillas de tu experiencia en Banff. Y por esto se inventaron el Banff Ambassadors Program que tanto nos gusta. 



Una de las actividades que te permite hacer este pasaporte es subir gratis a la cima de Sulphur Mountain, que normalmente cuesta 50 dólares por persona.



Las vistas desde la cima son espectaculares. Se puede ver el pueblo de Banff, que es muy bonito, y las montañas que rodean los límites del valle del río Bow.



Evidentemente es una zona concurrida, pero lo tienen bien montado y el recorrido por la cima es relativamente largo por lo que los turistas no nos molestamos entre nosotros.



Y en la cima de la montaña, lo más interesante de todo: una estación de estudio de rayos cósmicos. Esto no es broma, que conste. La estación tiene al lado unos cartelitos donde explican qué son los rayos cósmicos y por qué es importante estudiarlos.




Básicamente los rayos cósmicos son partículas de energía que viajan a velocidades próximas a las de la luz después de ser aceleradas por el Sol o por la explosión de una estrella. Explican también que los científicos pueden aprender acerca de la composición de la materia estudiando las nuevas partículas subatómicas que se producen al chocar estos rayos cósmicos con los átomos y las partículas presentes en la atmósfera terrestre. 



Gracias al estudio de los rayos cósmicos podemos aprender acerca del origen de las estrellas, la relación entre materia y energía y la naturaleza de nuestro sistema solar. Esta estación, y otras ocho en diferentes puntos de Canadá, se crearon a raíz de las tensiones y recelos generados por la segunda guerra mundial, durante el Año Mundial de la Geofísica (1957-1958), con el objetivo de limar asperezas y promover la cooperación científica a nivel mundial. Funcionaron desde el año 1960 hasta 1978, un año después del estreno de La Guerra de las Galaxias. ¿Casualidad?


Enrique & Marina
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DIPLOMATIC VISIT TO SULPHUR MOUNTAIN


Yeah, the title is pretty self-explanatory: we jumped in our official car with little UE and FC Barcelona flags and asked our loyal butler and chauffeur Alfred to take us to the bottom of Sulphur Mountain because we had official duties to take care of. 


Ok, it wasn’t like this. We don’t have a butler or a chauffeur, we drove ourselves. And our car doesn’t belong to the UE or the FCB or has any little flags, it’s ours(yipee! we did buy a car, that’s actually true!). The only real part of the story is that we went to the top of Sulphur Mountain on the gondola using our Banff Ambassador passport. 


You might be wondering what’s that Banff Ambassador Passport. This Passport is just a card that the council gives to anyone who lives and works in the area and provides the holder with a lot of different free activities and services available in the Banff National Park. Of course, as the proud close-fisted Catalans we are, Enrique and I managed to get ours very soon after we moved to Lake Louise. 



Now, why would the council and the tourism operators give so much away? Well, Banff, like our old home Glenorchy and Queenstown, is a genuine leisure resort. The chamber of Banff is very aware that most of the inhabitants are here for a season or two and they spend their live basically skiing, working and partying. Generally speaking (writing), most of these people are young Canadians from other provinces or non-Canadians. In both cases they hardly have solid  support from real friends or family. The isolated location of the area plus the really hard winter conditions do not turn this into the best situation for most people’s mental health and to stay into good habits. Therefore, overdoses of methamphetamine, fentanyl, alcohol (or combination), sexual aggressions, STDs, depression and suicide rates show a worrying peak in this amazingly beautiful scenery. The complete set, we have here. To fully understand the reasons for this you should read this National Geographic’s article. In short, the paper blames the inability of young people to cope with the frustration of feeling lonely among so many people. The constant bombing in social media of pictures and comments from others having a great time in Banff doesn’t help either for them to find support. Some people can’t figure out that what gets published in Facebook, Instagram or whatever is never a full story, it’s only the best part. Anyway, the local government is aware of this situation and, hold on! that’s pretty crazy, they try to fix the situation! Banff, Canmore and Lake Louise are within what it’s known as the Bow Valley and the services provided for the districts’ residents are countless: 24h phycological support, weekly meetings, talks and activities to hlep deal with additions, sexual abuse hotline and support groups, free condoms in the Medical Centre among many completely leisure-related activities like indoor fitness classes, hiking, climbing, rock and ice climbing groups. Summarising, in our opinion, the Bow Valley Authorities are doing as much as humanly possible to welcome, take care of and include in the community everyone who arrives here to stay for a short or long time.


What does the Council get out of it? Well, their main goal is to keep their people happy and healthy and of course show a good image to the numerous tourists that visit the area every year. To project a good image the best way is to have a local community that loves the place and is knowledgeable and talks about all the good things to discover and do around. So here it comes the Banff Ambassadors Program that we like so much.



Among others, one of the vouchers we got in our passport was a free gondola lift to the top of Sulphur Mountain, which normally costs $50 per person. 


The views from the summit are absolutely stunning. We could see the town of Banff, which is pretty cute, and all the mountains surrounding the Bow River. 


As expected, the crest can get crowded. However, they’ve designed a good set of trails that allows visitors to spread out and, at least during our visit, it didn’t feel packed. 


On the summit there’s a really interesting station for the study of cosmic rays. This may sound like one of Enrique’s jokes or sci-fi but it’s true. The little building has a couple of information bills that explain what are these cosmic rays and why studying them is important. 



In short, cosmic rays are energy particles travelling at a speed close to the speed of light after they’ve been accelerated by the action of the Sun or the explosion of a star. The bill says that scientists can learn about matter’s composition by studying the new subatomic particles created when these rays crash with atoms or other particles present in the earth’s atmosphere.  


It seems that this sector of science tells us about the origin of the stars, the connetion between physical matter and energy and the nature of the solar system. This station and the other eight that Canada has in its territory were erected during the World Year of Geophysics (1957-1958) to try to soften the tensions left between countries after WWII. The facilities aimed to promote  scientific cooperation between Nations. The stations were in use from 1960 to 1978, only a year after Star Wars was launched. Is it chance?


Enrique & Marina